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Sonic Youth: el Karma existe (la crónica a tres años de distancia)

En Magazine/Sonidos

Por: Diego Ramos.

Hace tiempo que reniego de esta banda neoyorkina. Se trata de una de esas extrañas manías y aversiones que adquiero conforme pasa el tiempo, no es nada personal, simplemente ha sido muy mala suerte. Sonic Youth, una agrupación que se formo casi al unísono de mi nacimiento a principios de los ochenta ha sido partícipe de multitud de bandas sonoras de vidas de cientos de fanáticos que se debaten entre el punk y el rock.


Guadalajara, Jalisco, México. Es un viernes 23 de febrero de 2007 y las masas parecen no despertar ante el recinto del evento, que a escasos 10 minutos de comenzar, luce prácticamente vacío. La fila es todo un gozo para aquellos acostumbrados a las multitudinarias y caóticas filas que provocan los conciertos de verdad. Con una organización espectacular, accedimos al recinto: el Foro de la Expo Guadalajara. Con capacidad para unos mil espectadores; parados, sin sillas, cómodos y con chela en mano. El escenario se puede contemplar desde casi cualquier punto de la explanada, dando increíbles vistas a los cazadores de imágenes.

Unas cuantas cervezas para calentar, mientras delante de nosotros, se desgañitan unos malogrados personajes vestidos de doctores y enfermeras: Descartes a Kant. Banda local, reconocida por ser quien abre los conciertos de aquellos confusos que llegan a nuestro país a preguntarse: ¿y donde diablos están las buenas agrupaciones mexicanas? Con aires retro-punks y guitarras nu-metaleras, arrullaban a la impaciente concurrencia que comenzaba a desesperarse.

El ambiente se tornó agradable, sin duda, nuca se debe rechazar una invitación de este tipo y hasta llegué a convencerme de darle una seria oportunidad a Sonic Youth. ¿Una oportunidad? ¿Acaso soy capaz de eso?

Pasaron 40 minutos y por fin, los cinco integrantes de la tan aclamada banda, pisaron el escenario provocando una verdadera revuelta; todo tipo de gente gritó con devoción, desde los nostálgicos treintones hasta los púberes ansiosos de verdadero rock. Las cervezas se fueron consumiendo, los éxitos llegaron y se ocultaron, danzando entre los temas de su disco más reciente Rather Ripped- con el que alternaron toda la noche, mientras ésta, siguió su curso entre multitudes y gritos.

La existencia del Karma

Siempre que asociamos música-momentos hacemos de las buenas canciones un infierno y convertimos la música más aberrante en un himno. Ahí está el Karma. Ahí está Sonic Youth. Como si de una maldición se tratara, no hemos podido caernos bien. Quizá porque la mala suerte siempre nos ha acompañado en conjunto: en la fila de las cervezas, en el baño e incluso en el bar al que nos dirigimos al final del concierto. Existe un pequeño halo misterioso, una conexión monstruosa, ¡una jodida maldición! entre este humilde escritor y la banda estadounidense.

Por un momento envidié a Tomás Varo*. Envidié su suerte. Y en esa fracción de segundo en la que pensé que todo podría cambiar, de frente, el mal augurio me sonrió una vez más. En ese preciso momento, como por arte de magia, comenzó una magnífica canción; era Thurston Moore –el guitarrista- cantando una de las mejores rolas del concierto. La balanza se inclinó, bebí de mi cerveza, y pensé que unas veces uno no escoge su camino.

Cinco miembros de una banda de “noise-rock” –como bien se autodefinen brindando un auténtico recital. Thurston Moore, Lee Ranaldo, Kim Gordon y la indiscutible actuación del baterista Steve Shelley, intentaron, en vano, llevarme a su mundo. Canción tras canción, la energía, el impacto y el dominio de su sonido los hace una banda actualizada y renovada, fiel a su sonido a lo largo de toda su trayectoria.

Estimado lector, créeme que lo intenté. Pero el fuerte olor a pollo frito me hizo vomitar, mareado entre tantas caras, me pareció ver una que me sonreía estúpidamente –quizá no era el olor- mientras, pensaba en la buena suerte que tienen los verdaderos fanáticos de Sonic Youth.

*Tomás Varo = Personaje principal de un campaña publicitaria de juegos de azar. (Nota: Tiene un trébol de cinco hojas)

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