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La locura de uno, puede ser lo real de otro

En Cineurótica

Por Peter Solís

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Vi Alice in Wonderland, un par de días atrás, la versión del fantástico director Tim Burton y aún no me repongo de la impresión que ha dejado en mí.

El comienzo de la cinta tenía el sello del universo Burtoniano desde el inicio, Danny Elfman y su score característico hacían su entrada triunfal, para mostrarnos esa línea que está en casi todas las historias de este director, la paternal, una Alicia pequeña siendo reconfortada por su padre, excelente escena, dulce y nada empalagosa. Años después vemos a esta pequeña niña casi convertida en mujer, sólo le falta saber quién es para estar segura de a dónde ir, en ese mundo en el que vive, ella es diferente, no pertenece, Burton hace uso de la característica principal de los habitantes de su mente, no encajan pero eso hace que sobresalgan, incomprendidos en ese espacio al que no quieren integrarse, de esta manera Alicia huye ante la propuesta de matrimonio, el inminente paso que la llevará a camuflarse con toda esa gente a la cual ella no entiende y con construyen la sociedad que no la dejará salir. El Conejo Blanco, adulto y atado al tiempo, la lleva a su cita más importante, para simplemente enfrentarla con su más grande rival, y no me refiero al Jabberwocky, sino a la ignorancia de sí misma, luchar contra ello es lo más difícil para cualquier ser humano, esta es la metáfora que vi en el regreso al País de las Maravillas.

Lo anterior suena interesante, y en verdad lo es, toda la travesía de esta mujer para conocerse y confiar en sí misma, está adornada con interesantes personajes, que sólo Lewis Carroll podía crear y que únicamente Burton tenía la capacidad de buscar a los actores adecuados, aquellos que con su cuerpo trajeran a la vida al, Sombrerero Loco, a la Reina de Corazones/Reina Roja, a la Reina Blanca, La Oruga, al Gato y a todos los que por un segundo integraron aquel fantástico universo. Pero hay algo ahí que no termina de encajar, vimos el atisbo del genio de siempre y aún así, el sinsabor está presente, el salir de la sala y decir “ajá y luego qué”

¿Cuál es el problema? Muchos dicen que es el exceso del CGI, a mi me parece un poco tonto decir que esa es la respuesta, pues el cine evoluciona hacia ese lado, aunque se nota irreal, así son los viajes por la mente, probablemente Guillermo del Toro lo hubiera hecho más artesanal, un poco más de escenografías, pero Tim, él es diferente, se decantó por mostrarnos parte de su pesadilla y eso lo agradecemos.

El fallo tampoco está en los personajes, cada uno es interpretado de forma inteligente y entrañable, incluso algunos digitales, como La Oruga, una enigmática, hastiada y brillante voz de Alan Rickman, o la Liebre y el mismísimo y delicioso Gato. Johnny Depp logra envenenar su actuación con mercurio y dar vida al Sombrerero, Helena Bonham Carter, está más allá de lo correcto con su berrinchuda, loca, sádica y baja de autoestima Reina y Anne Hathaway que con su interpretación de la Reina Blanca trae a la vida a esas muñecas de porcelana con movimientos exageradamente delicados y dancísticos, pero con su giro de locura en algunos momentos clave e hilarantes y por último, Alicia una correcta y bella, al estilo Burton, Mia Wasikowska, capaz de llevarnos por la trama sin chistar un segundo.

Los aspectos técnicos también funcionan, salvo el uso del 3-D, que no hace gran diferencia con el ahora tradicional predecesor, los efectos especiales están muy bien logrados y el diseño de producción es tan acertado que nos mete de lleno al mundo que desafía la lógica con sus mismas armas.

Entonces vuelvo a la pregunta inicial ¿Cuál es el problema? Burton declaró, que a diferencia de otras versiones de Alicia, la suya tendría una conexión emocional, eso, mi querido director, mi favorito, eso no es cierto, a pesar de introducirnos al personaje principal siendo niña y vulnerable, con el tema recurrente de lo paternal, no funcionó, así como tampoco el forzado enamoramiento del Sombrerero Loco para con Alicia (nótese las escenas donde ella lo vuelve cuerdo) ¿vale la pena enamorarse de la persona que es capaz de hacernos cambiar lo que en realidad somos? Esta pregunta la ha respondido en otras ocasiones con mejores argumentos. Para mi gusto faltó metraje, no sé si hay más escenas filmadas, que nos permitieran acercarnos con Alicia, llevarnos bien con ella, no bastó simplemente mostrarla como audaz, porque si así lo era, entonces no debió haber corrido lejos de la propuesta de matrimonio, simplemente ahí pudo decir No desde el principio y evitarse todo el trayecto por el País de las Maravillas, la película, en el estado en el que la vemos en el cine, es corta en tiempo, pero se hace larga, porque no podemos viajar del todo con Alicia, no hay empatía con ella, por lo tanto nos es difícil seguir su camino de autoconocimiento, los casi 90 minutos pudieron alargarse un poco, con tal de que unos 10 minutos se hubieran destinado enteramente a la dulce Alicia, ¿será la mano de Disney la que cortó y editó lo que vimos en el cine? o Tim Burton dio por sentado que como espectadores ya sabíamos lo suficiente de el mundo que íbamos a ver, no lo creo.

Al final, Alicia en el País de las Maravillas, me pareció como aquella bebida, llamada Pishsolver, que la Reina Blanca le hace a la protagonista para que pueda encoger, una serie de ingredientes muy interesantes, con una extraña preparación guiada por un loco encantador, que sólo hizo encoger la que pudo haber sido una gran película.

La película no está del todo mal, algunos nuevos fans de Burton la amarán, aquellos que creen que el dirigió Nightmare Before Christmas, otros que crecimos con sus películas y otras creaciones, nos quedaremos con las cosas buenas que tiene por separado, entre ellas la idea que mantiene a Alicia ante la pelea del Jabberwocky:

Me gusta pensar en seis cosas imposible antes del desayuno:

1.- La película que vimos en el cine, tiene una versión extendida que es la que tenía en mente Burton.

2.-Podremos ver esa versión real en DVD o Blu-Ray

3.-El Sombrerero Loco no volverá a bailar.

4.-Esto no es un sueño

5.- Disney no se meterá más con Tim Burton en Frankenweenie

6.- Burton evolucionará y nos dará su mejor película pronto

7 Comments

  1. Tengo rolas aisladas mi Diego, ya las escuchareis. Yo he escuchado sobre todo el “Boingo” de 1994. Tiene rolas bien llegadoras y un cover a I am the walrus de los Buitres.
  2. Pues creo que después de John Williams, Elfman tiene las piezas musicales más reconocibles de todos los compositores, Gracias por los comentarios por cierto
  3. Y también de algunos temas de películas de Batman. Danny Elfman es frontman de Oingo Boingo, una banda bastante torcida también, que tiene un buen de tiempo ya haciendo ruido. Muy recomendable por cierto…
  4. Muy buena reseña mi Peter, Danny Elfman es un chingonazo y me parece el más correcto para este tipo de twisted films. Sabía nuestra audiencia que es autor del tema de los Simpson? Sí, el que todos chiflamos jajaja

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