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Porcupine Tree, The Incident en Guadalajara

En Contexto

Por Diego Ramos

La tarde comenzaba a llenarse de barbas canas, matudos de negro y una atmósfera parecida a una de las rolas de Porcupine Tree. La tarde comenzaba.

Con cuatro fechas en México, la banda londinense formada en 1987 por Steven Wilson (voz, guitarra, piano, teclados, bajo) acompañado por Gavin Harrison (batería y percusión), John Wesley (guitarra, coros), Collin Edwin (bajo) y Richard Barbieri (sintetizadores y teclados) visitaba por primera vez la ciudad de Guadalajara. El Teatro Diana nunca se llenó, aunque los pocos que fueron sin duda eran verdaderos fanáticos de esta agrupación -ahora- de culto.

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Una alfombra cubría el escenario que pisaba Wilson con sus ya típicos pies descalzos, al fondo unos visuales que le otorgaban un halo mágico al encuentro de la agrupación y el entregado público tapatío.

Un breve saludo en español y de pronto la música de los Porcupine Tree, comenzando con “Occam’s Razor”: crecidos, energéticos, por momentos furiosos y después, un poco de guitarras acústicas que hacían querer dejarlo todo. No daban tregua a los asistentes; cada vez pedían más.

El setlist estipulado no se cumplió, una falla técnica a los 30 minutos del concierto dejó sin voz ni amplificadores a los desconcertados músicos, quienes se retiraron por cerca de un cuarto de hora. A mi lado, un fan con cara de nerd aseguraba: “Este es The Incident”. Juego de palabras que me dejó pensando, aunque no le sonreí. The Incident, el disco más reciente de Porpupine Tree, merece ser uno de los mejores de la banda, se trata de un disco conceptual extrañamente oscuro.

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La gente enloquecía. Gritos, cerveza, mentadas, más gritos, técnicos corriendo, luces. Porcupine de nuevo en el escenario. Disculpas, breves, rancias, quizá molestas. La bataca lo llena todo de nuevo. Porcupine, gracias Porcupine.

El incidente no fue nada. A todos se les olvidó cuando comenzó a sonar “Time Flies”. De pronto todos volamos y la nostalgia lo invadió todo. Me doy cuenta que no existe otra palabra para definir la música de este grupo inglés más que nostalgia. La nostalgia, dice Víctor Hugo, es la felicidad de estar triste. Eso es este cuarteto de rock progresivo, experimental, metalero, ambiental, psicodélico: rock nostálgico. Lejano a las etiquetas convencionales, su música suena a todo y a nada.

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Sus recursos musicales son muy amplios. Dos guitarras, dos voces, sintetizadores, un bajo que apenas se veía pero que su sonido era capaz de penetrarlo todo. No se diga de la batería, Gavin Harrison es considerado uno de los mejores del mundo.

El metal hacía mover las cabezas –con greñas y sin ellas-, el poder de la guitarra combinaba a la perfección con la casi dulce voz de Steven Wilson, por momentos andrógino y débil. Engreído, atestó al público un “no aceptamos peticiones”. Que más da –pensé-, toquen lo que quieran.  No está de más mencionar que tocaron The Incident en orden y completo.

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El público disfrutaba y la banda también. El teatro daba una sensación de intimidad y otorgaba respuestas, todos lo sabíamos. Porcupine Tree dejó un gran sabor de boca a los asistentes, sus ambientes oscuros, su fuerza y  la capacidad de envolver con su música dejan clara una cosa: el rock progresivo sigue más vigente que nunca.

Setlist original:

Parte I: The Incident
Occam’s Razor
The Blind House
Great Expectations
Kneel and Disconnect
Drawing the Line
The Incident
Your Unpleasant Family
The Yellow Windows of the Evening Train
Time Flies
Degree Zero of Liberty
Octane Twisted
The Seance
Circle of Manias
I Drive the Hearse

Parte II: The Classic Set
Start of something Beatiful
Russia on Ice
Pills i’m Talking
Lazarous
Way out of here
Normal
Blackest Eyes

Encore
Sounds of Muzak
Trains

Queremos agradecer a OCESA Jalisco por las facilidades que nos dió para cubrir el evento.

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