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Sobre como me encontré (en el tercer día de Lollapalooza 2010)

En Contexto

Por Homo Rodans

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Hay veces que acaba estando uno en el lugar equivocado en la hora equivocada, y hay veces que acaba siendo todo lo contrario. Gracias a ese invento del hombre blanco llamado “viajes de negocios”, los eventos que a continuación narraré corresponden mayoritariamente al segundo tipo.

Detroit se encuentra a sólo 4 horas de Chicago, Chicago se encuentra a 4.5 horas de Detroit (ahí les encargo la suma de vectores) y en el centro de Chicago, específicamente en el Millenium Park, se lleva a cabo ya desde hace algunos años la versión re-inventada y corporativamente amigable del festival icónico de los años 90: Lollapalooza. Ese “freak-show” ambulante que creara Perry Farrell para exponer a lo más escondido de lo escondido de la escena “alternativa” (lo que sea que ello significó o significa) y que ahora se ha convertido en un escaparate pseudo-cultural de mercadotecnia confeccionada hasta el más mínimo detalle. Basta con darse cuenta que uno de los escenarios se llama “Kidzapalooza” donde los niños pueden ir a iniciarse en el mundo del rock de la mano de tío Perry y el equivalente de los “Que Payasos” estadounidenses (e.g. Jack Black y su School of Rock) Eso si, es de admirarse el extremo, casi ridículo, orden con el que ocurren las cosas dentro del evento; puestos de información por todos lados, comida como para alimentar a un ejercito, puestos de hidratación donde se pueden llenar las botellas de agua, (o mejor dicho, cartones de agua estilo Tetra-Pak, por aquello de la cuestión Eco-friendly) y varias centenas de baños públicos. Asistir a este moderno Lollapalooza es en verdad una vacación “all-inclusive”. Por $90 dls la entrada por día o $215 dls por el paquete de tres días, no podría esperarse menos.

Pero empecemos por el principio. Hace tres años, en el 2007, tuve también la oportunidad de asistir y el lineup de los 3 días se me hizo espectacularmente bueno: LCD Soundsystem, The Polyphonic Spree, Rodrigo y Gabriela, Muse, Yo la tengo, Interpol, Café Tacuba, Pearl Jam, Snow Patrol, Silversun Pickups, Daft Punk, entre otros. Este año sin embargo no encontré mucha motivación con nombres como Lady Gaga, Green Day, The Strokes, Phoenix, MGMT o Arcade Fire -Si, no me gustan, ¡¡y que!!-, pero si hubo un acto que en cuanto lo vi anunciado a principios de año me dije a mi mismo: “Mi Mismo, pocos artistas quedan en tu lista de debo-verlos-antes-de-morir y SOUNDGARDEN es uno de ellos”

Así es que hice los preparativos necesarios para asistir al tercer día, incluyendo el ritual de hacerme unos días antes de mis primeros discos de Soundgarden en TODA la vida. Así es, siendo una de mis bandas inevitablemente queridas de mis otroras épocas preparatorianas y universitarias, nunca había comprado un disco de ellos. Decidí armarme con Badmotorfinger, Superunknown y Down on the upside los tres más sonados en sus años dorados, justo antes de que decidieran separarse a finales de 1997. En la tienda de discos, a un hombre le gusto mi playera con la imagen del hombre vitruviano de DaVinci tocando una guitarra, me recomendó algunos artistas de jazz gitano. Aún no los busco en la red como le prometí hacerlo. Algún día lo haré.

Armado con los CD’s emprendí el viaje de Detroit a Chicago, donde me encontraría con mi Charolastra, compañero de mil y un conciertos, y dos amigos más. Sabía que la opinión estaría dividida entre los cuatro entre quienes querrían ir a ver a Soundgarden y quienes a Arcade Fire, los dos actos principales empalmados en el horario estelar del cierre del festival.

A las 12:00 pm del domingo 8 de Agosto, después de haber ingerido un sustancioso desayuno americano con pancakes, tocino y fruta, emprendimos la caminata desde el hotel hasta el Millenium Park, buenos 3 kms para ir calentando las piernas para las horas de caminata que se avecinaban.

Comenzamos en el escenario “Parkways Foundation” donde ya estaban tocando The Cribs, la banda inglesa donde está participando el guitarrista de los Smiths. Un estilo neo-punk despreocupado y sonido característico buboso de los amplificadores VOX AC30. Seguramente los recordarán por su rola “Men’s needs”, la cual por cierto destrozaron un tanto vocalmente. Suficiente para calentar motores, el siguiente plato en el menu: Minus the Bear.

Como casí el 80% de la música que conozco, a Minus the Bear los conocí gracias al Dese -conductor de Anti-Fama en esta increíble, magnífica y la mejor estación de radio on-line que jamás pueda existir*- quien probablemente los describiría como “math rock bailable” o algo por el estilo. Después de verlos mi definición ingenieril sería: “80%virtuosos-20%melosos”. Ciertamente dominan su negocio, en particular el guitarrista que sabe sacarle jugo a su coqueto kit de pedales el cual incluye un arreglo de delays en serie con los cuales se da el lujo de crear bases rítmicas de colchón mientras continua tocando otras figuras encima. En capas. A la Robert Fripp.

El público por acá suele ser poco entregado, aplauden-se callan, aplauden-se callan. Estoy seguro que ahora que se presenten en México arrancarán muchos más gritos de frenesí entre la audiencia que les aplaudirá todos y cada uno de sus malabares.

Acto seguido, llegó el momento de ver al representativo nacional en acción: el Instituto Mexicano del Sonido. Siendo una de esas bandas que sabes que es apoyada por la mafia de la radiodifusión de la Ciudad de México y cuyo líder es el presidente de EMI en el país, como que mi expectativa no era alta. Pero he de admitir que acabé moviendo el piecito. Habría que tener uno algún tipo de impedimento psicomotriz severo como para no contagiarse con el ritmo de “El Micrófono” y “Mirando a las muchachas”. #yoConfieso que me uní al psique colectivo y bailé, salté y canté al ritmo de “escríbeme, escríbeme, escríbeme pronto que yo soy muy paciente pero no soy tonto” Y desde luego, no falto el discurso político en contra de la SB1070.

Un par de cartones de agua para la hidratación y continuamos al siguiente acto. Sólo para quitarme la curiosidad acepté ir a ver un rato a MGMT. Bien dicen que si no has escuchado/visto/probado algo, no lo puedes criticar. Nos colocamos en el lado derecho del escenario Budweiser donde el promedio de edad era tal vez de 20 años…a lo mucho. Salieron los MGMT, el vocal con un look que gritaba “quiero ser el nuevo Syd Barret”.  Canción 1, strike 1, canción 2, strike 2, canción 3, strike 3, ¡¡FUERA!! Todo mi respeto para quien les guste, pero simplemente a mi me aburrieron. Fuertemente resonó en mi mente una frase que leí hace poco que decía: “no hace mucho tiempo lo que importaba era la música no como te veías o salías vestido”.

Me encaminé de vuelta al escenario Parkways Foundation para ver un rato a Wolfmother, justo a tiempo para escucharles el hit “Joker and the Thief”, buena pieza de guitarrazos para quitarse la carie que sacó MGMT. Una parada en el puesto de alimentos más cercano para empacar el alimento mejor preparado en los Estados Unidos: la toda poderosa hamburguesa con papas.

Acto seguido, ir acercándose al escenario para cerrar la noche con Soundgarden. La posición ideal fue justo en un montículo al lado de un set de iluminación lo cual ayudo a mi corta estatura a elevarme por encima de los gigantones de enfrente. A las 8:05 pm se apagaron las luces y se prendió al fondo del escenario una manta con el logo del afamado  Badmotorfinger. Comenzaron a salir los 4 semi-dioses del grunge: Kim Thayil, Matt Cameron, Ben Shepherd y Chris Cornell. Cornell y Cameron como si el tiempo nunca hubiera pasado por ellos, Thayil y Shepherd se ve que si aumentaron un tanto el cachete. Thayil con un sombrero Fedora que lo hacía ver como un Juan Luis Guerra hindú-americano.

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El setlist completo se los pongo al final, sólo comentaré los highlights de la presentación que seguramente para este momento ya estará en su mayoría en youtube para que en vez de seguir leyéndome vayan y lo vean. La sólida distorsión y energía de los acordes en Dropped-D y la voz cuasi-operística de Cornell simplemente hacían retumbar la tierra. El set incluyo todos los clásicos para cantar y varios no-sencillos. Tres que me quedé con ganas de escuchar fueron ‘Birth Ritual’, ‘Pretty Noose’ y ‘My Wave’, no las tocaron. Mis tres favoritas fueron ‘Fell on black days’, ‘Jesus Christ Pose’ y ‘Blow Up the Outside World’ tanta pasión en la interpretación, en la ejecución en el performance. La que creo que si tuvo problemas de afinación y demasiado feedback en la guitarra fue ‘Black Hole Sun’, más no por eso dejó de ser tan emotiva como el himno que es.

Tocaron por cerca de dos horas, miles de memorias pasaban por mi mente y también el pensamiento recurrente de “¿en que estaban pensando cuando compusieron semejantes genialidades? ¿cómo un riff de guitarra tan suciamente enfermo como el de ‘4th of July’ se puede convertir en la espina dorsal de una cuasi-balada?” Y recordaba también al chavito que escuche horas antes platicar con su amigo: “no hay que ir a ver a Soundgarden, eso es para rucos, mejor vamos a ver a Arcade Fire”.  No podría estar más de acuerdo, vayan a ver a Arcade Fire, a mi gusto, ¡una banda para niños! (“ña, ñaaa, ñaaa, ñaaa!!”)

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Aquí el setlist:

  1. Searching With My Good Eye Closed
  2. Spoonman
  3. Gun
  4. Rusty Cage
  5. Blow Up The Outside World
  6. Let Me Drown
  7. Flower
  8. Outshined
  9. Jesus Christ Pose
  10. Fell On Black Days
  11. Ugly Truth
  12. Get On The Snake
  13. Burden in my Hand
  14. Superunknown
  15. Black Hole Sun
  16. Mailman
  17. 4th Of July

Encore:

  1. Face Pollution
  2. Like Suicide
  3. Slaves & Bulldozers

*Nota del editor.

2 Comments

  1. Oooooh 4th of July!!!!

    Muy buena reseña mi Rodans, me da gusto allegarme de gente tan chingona.

    Ya roquearemos en el Corona con los Menoseloso, Menosceloso – de usté que fue a Lollapalooza.

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