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Reseña: Primus en The Fillmore

En Magazine/Sonidos

The Fillmore, 3 de Octubre, 2010. Detroit, Rock City

Por Homo Rodans


 

Recuerdo la primera vez que escuché a Primus. Corría el año de 1995, una amiga en la preparatoria me prestó un disco que tenía olvidado en su escritorio, me dijo que no lo solía escuchar porque estaba “muy raro” pero que seguramente a mi si me iba a gustar. Resulto que era el “Sailing the seas of Cheese” y efectivamente me gustó, ¡que digo me gustó! todo el resto del año me la pasé escuchándolo y al día de hoy sigue sonando en mi lista de reproducción de “powersongs” del i-pod cuando salgo a correr. En cuanto me enteré que Les Claypool, Larry LaLonde (se pronuncia “Lalón’d”) y Tim Alexander estarían haciendo una visita a la Ciudad del Motor me puse más feliz que colegiala japonesa combatiendo a Godzilla, tendría la oportunidad de verlos por segunda vez en el mismo escenario donde los vi ya hace 4 años.

El Fillmore (antes conocido como State Theater), es un recinto majestuoso situado en el centro de la ciudad, justo enfrente del parque de baseball de los tigres de Detroit (el Comerica Park) La acústica es perfecta y los interiores refinados hasta el último detalle, estatuas colosales incluidas. Llegamos al recinto alrededor de las 6:30 PM ya que habría dos bandas más como abridoras: Split Lip Rayfield de Kansas y Portugal, the Man de Alaska. Los primeros totalmente campiranos armados con mandolina banjo y un bajo de una sola cuerda cuya caja era el tanque de gasolina de un Ford Marquis ’77. Virtuosos en su forma de ejecutar los instrumentos pero hasta cierto punto repetitivos, algo asi como un country-punk desenfrenado. Por su parte Portugal, the Man me parecieron más elaborados y del estilo de Mars Volta pero sin tantas disonancias, más bien melódicos, eso si, con rolas de más de 8 o hasta 10 minutos. En general muy buenos aperitivos.

Falto mencionar que en el lobby del teatro había algunos personajes circenses haciendo actos de magia y montados en zancos y vestimentas grotescas. Cuando les quise tomar fotos y video uno de los guardias de seguridad me regaño y en ese momento no entendí porque, pero la respuesta vino justo en el momento previo a que saliera Primus al escenario. Resultó que al más puro estilo del Lollapalooza original salieron los personajes estos a hacer actos de circo que involucraban cuchillos, camas de clavos y espadas, cosa que por cuestiones legaloides no puede ser filmada, etc, etc.

Una vez acabado ese  show, se apagaron las luces y comenzó el verdadero circo. Salieron los Primus en medio de los aplausos, la euforia y el grito de guerra de los fans de hueso colorado “Primus sucks!! Primus sucks!!” El escenario estuvo adornado con 2 astronautas gigantes, cuyos cascos eran pantallas por las cuales se fueron proyectando videos. A pesar de declararme fiel seguidor de la discografía del grupo debo admitir que me tomaron por sorpresa en varias ocasiones y no supe identificar la totalidad de las rolas, pero desde la primera nota prendieron al respetable. Nunca había visto un concierto en esta ciudad donde en verdad se armara el “mosh-pit” y el “crowd surfing” con tanta intensidad. Desde nuestros asientos de balcón veíamos el doble espectáculo.

A lo largo de la noche fueron interpretando clásicos como “Here como the bastards”, “Those damn blue collar tweekers”, “Over the falls” y “My name is mud”. En algún momento Les Claypool sacó un cello eléctrico y llegué a pensar que tocarían “Mr Kinkle” pero no fue así. La maestría y entrega con la que tocaron sus respectivos instrumentos fue impecable y los bailecitos con paso de pollo de Les Claypool simplemente no tienen precio. Otro instante memorable fue cuando, disfrazado de chango, sacó una especie de tubo al cual le pegaba con un palo y hacía sonidos distintos dependiendo de donde colocaba su mano a lo largo del tubo, una especie de stick-bass pero sin cuerdas.

Hubo algunas interacciones con el público, particularmente haciendo referencia a los muchos brassieres que fueron arrojados al escenario. Hubo más mosh pit y sobre todo hubo mucho slapeo de bajo, dobles bombos y una pulimentada guitarra. Para finalizar interpretaron “Jerry was a race car driver” y “Tommy the cat” a pesar de haber amenazado anteriormente con que que esa última no la tocarían. Al prenderse las luces ya sólo tomamos la foto del recuerdo con mi fiancé y el buen Moi, una más con la portada del acetato del “Sailing the seas of cheese” y de vuelta a casa. Desde luego no volvimos siendo las mismas personas, después de ver a Primus algo cambia dentro de ti.

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