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Festival Corona Capital – Ciudad de México, 16 de Octubre 2010, Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez.

En Contexto

Por Homo Rodans.

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(jajaja, el corrector de texto me pide cambiar la palabra “Rodans” por “Ranas” jajaja, ups, perdón se supone que estoy a punto de escribir una reseña…)

Así es, finalmente, y casi una semana después del evento, encuentro algunos minutos de paz y sosiego para escribir lo que llamaremos “la crónica de un festival doblemente truncado”. Para aquellos que ya olvidaron sus clases de geometría, una forma truncada es aquella que se obtiene cortando un sólido con dos planos no coplanares, o quitando un vértice de dicho sólido. En mi caso fue como cortarle dos vértices a un cono doble ya que me perdí el inicio y el final.

Nota del editor: Nótese que nuestro querido amigo y colaborador es ingeniero.

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Resulta que el pasado sábado 16 de octubre se celebró en la Gran Tenochtitlán el rimbombante y altamente anticipado (¡los boletos comenzaron a venderse cinco meses antes!) Festival Corona Capital, el cual prometía ser el regreso triunfal del mexicanamente conocido mes de Rocktubre.  De acuerdo a su panfleto oficial con los horarios del evento, el Corona Capital debía ser “un festival para atrapar tus sentidos gracias al quehacer de los grandes exponentes del rock nacional e internacional, al tiempo que vives una atmósfera concreta y congruente a la selección de su line up”. De lo anterior sólo puedo coincidir en la parte de la “atmósfera concreta” ya que se realizó en la curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez, un lugar donde ya se han realizado eventos del estilo, como el Zero Fest de 2008. Esta zona del Autódromo tiene la magia de hacerte sentir por momentos en un pequeño Coachella, tal vez con mucho menos pasto, más contaminación y muchos, muchísimos más “skinny jeans” y “wannabes”.

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Como ya referí al principio, no alcancé a llegar al inicio del evento, de lo cual lo único que en realidad me interesaba era ver a esa bandota de dance rock llamada Minus the Bear. Al menos mi compadre el Dese si alcanzó a llegar a escucharles la mitad de “Pachuca Sunrise” y las dos últimas de su corto set de 40 minutos. Terrible noticia la que dieron con respecto a que en su más reciente disco colabora Ely Guerra. Y no que tenga nada en contra de la guapa y talentosa regia (a.k.a. “Imposibly Perfect Nose”), simplemente hay cosas que de entrada no te hacen click, como cuando tu hermano te dice que le gusta comer camarones con cajeta.

Y cerca de las 3:40 de la tarde ya estaba la comitiva reunida: el Dese, el Rodans y sus mujeres: Monina y Shu (desde luego que son nombres inventados, no crean que en verdad les decimos así…bueno, tal vez sí) El caso es que ya todos juntitos nos fuimos a ver a Furland al escenario “Corona”. 30 segundos después nos retirábamos de ver a Furland (a.k.a. “Worst Band Ever” cuyo mayor logró fue cerrar su set con una versión de “Ella uso mi cabeza como un revolver” de Soda Stereo, lo supimos porque los veíamos por las pantallas a lo lejos).

Tomamos camino entonces hacia el escenario “Capital” donde estaba a punto de comenzar el show de Adanowsky (a.k.a. “El Ídolo”, a.k.a. “Amador”). A él si tenía muchas ganas de verlo en vivo ya que lo que le había escuchado de su disco me había gustado sobremanera, además de ser lo más cerca que tal vez esté  en la vida de un Jodorowsky, clan del cual soy seguidor declarado. Entró Adanowsky al escenario alzado en hombros, como verdadero ídolo, comenzó a cantar en inglés, luego en francés, luego en español y conforme avanzaba el espectáculo me daba cuenta que no me terminaba de impresionar, al menos no tanto como en su material de estudio. Eso si, el hombre se divierte en el escenario como niño en la fiesta del primito.

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Partimos por algunos alimentos groseramente caros (¡dos hot dogs y agua por 130 pesos!) y de ahí nos movimos hacia el tercer escenario, el “Corona Light” donde tocaba Chikita Violenta, una banda mexicana que ciertamente ha consolidado su sonido, pero de la cual no dejo de preguntarme ¿cuál es su obsesión por cantar en inglés? Cerraron con una canción que ellos mismos anunciaron como “no viene en ningún disco, apenas la estamos ensayando” y vaya que se notó. Pero bueno ¿que banda no se ha tomado esa libertad para ir probando material nuevo en vivo?

Comenzaba a caer el sol, y nos sentamos un rato en una de las zonas de pasto de nuestro Coachellita Chilango. Sentimos lo que pareció ser un temblor oscilatorio de al menos 5 grados Richter, pero nunca lo pudimos comprobar por Twitter o por una llamada de celular ya que las líneas estuvieron caídas durante todo el evento, hay quienes dicen que fue a propósito para evitar saturaciones en la red (¿WTF?). Se acercaban ya los platos fuertes de la tarde-noche y las damas querían ver a Regina Spektor, ni modo que decirles que no. Ahí estuvimos cerca de media hora viendo a la rusa a la que no se puede dejar de comparar con Tori Amos, aunque vaya, ¿que mujer tocando el piano no es inevitablemente comparada con Tori Amos? Se quejaba constantemente del volumen de su voz con la gente del audio, los cuales aparentemente nunca le hicieron caso. Debo confesar que sus melodías embonaron muy bien con la puesta del astro rey.

De ahí caminamos de nuevo al escenario “Capital” para ver a los veteranos Echo and & Bunnymen, sólo unas cuantas rolas porque en realidad ninguno de nosotros era fan declarado, pero por cultura general había que verlos. Desafortunadamente estaban empalmados en horario con otros maestrazos que se antojaba ver: los Foals. Los vimos un tanto de lejos pero lo suficientemente cerca para escucharlos bien y no dejar de mover el piecito al beat de sus contagiosas y rápidas ejecuciones. Salieron tarde por cierto y eso nunca se los perdonaré (chiste local).

Eran cerca de las 8:30 de la noche y faltaban ya sólo tres bandas para concluir el festival. A lo lejos alcanzamos a escuchar “She is a star” de James, lo cual nos apuró. Muy probablemente fue la banda que más impresionado me dejó de todo el elenco. No me imaginé que fueran tantos y tan buenos en vivo. En momentos me hacían recordar a R.E.M, en otros a Peter Gabriel, muy educado su sonido, con trompeta y toda la cosa. “Say something” fué un momento memorable, perfectamente ejecutada, cantada, coreada y lo más importante de todo, no sonaba al sencillo choteado de la radio de los 90. Tuvimos que escuchar el final de su participación “a lo lejos” (los escenarios estaban prácticamente uno junto al otro) tocaron “Laid” y subieron mucha gente (bonita) a cantar y bailar con ellos. Mientras eso ocurría ya estábamos bien ubicados de vuelta en el escenario “Capital” para ver a Interpol.

¿Qué decir de Interpol?, simplemente son elegantes, no pierden el estilo y tener un frontman como Paul Banks que conoce la Ciudad de México y sus vicios como cualquier otro chilango es algo que le da una comunión inigualable con el público, a pesar de hablar muy poco con el mismo.  Interpol es esa banda que se sabe vestir bien pero que componen y tocan mucho mejor, (a diferencia de tanta fashion band de estos días que sólo son como maniquíes con guitarras colgadas, teclados y letras tontas).

Tocaron una balanceada mezcla de material nuevo combinado con las clásicas. Mi favorita fue “Rest My Chemistry” del Our Love to Admire pero en general todo lo que tocaron fue hipnótico. Como bajista en la gira los viene acompañando ni más ni menos que Charles Bronson, perdón, David Pajo, el cual tal vez recuerden por su participación en la banda Zwan, de Billy Corgan.

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Y ya después de Interpol solo faltaba Pixies para cerrar el día, pero…

…cuando tu novia te dice que ya no aguanta el cansancio después de un día de viaje de más de ocho horas entre aeropuertos y avión, alimentos poco sustanciosos y otras seis horas de caminata bajo los rayos del sol, no  tienes más remedio que decir, “vámonos chiquita, al fin que los Pixies ni me gustan tanto”. Al día siguiente me la pasé escuchando el disco en vivo Death To The Pixies y confirmé que efectivamente no nos perdimos de mucho (salvo de ver en vivo a la banda que inspiró y sigue inspirando a tantas otras desde hace 20 años)

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