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Jeff Beck, una leyenda

En Contexto

Por: Rafael Ruelas.

Corría el año de 1986, un año explosivo en la ciudad de Guadalajara, México. Tan solo un año antes, el gigante del núcleo de fuego provocó un terremoto que sacudió el centro de tan borracho y fiestero país. Dicen los que dicen que saben, que Dios estaba cansado de ver como el mundo sucumbía ante nuestro tequila y cotorreo. Pero este año generaba una enorme expectativa en todo el globo, ya que el afamado y sobrevalorado mundial de futbol México 86, con todo y su alter ego nacional “Pique“, se realizaría en dicha nación.

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“Oh si, lo recuerdo”. Contando con tan solo seis años de edad, veía enardecida a una nación que a mi consideración permanecía hundida en la mediocridad, y me preguntaba si existiría algo, alguna razón, una luz que me diera la fuerza para seguir existiendo, quien pensaría -lógico yo no lo sabía por mi edad y la falta medios actualizados en la ciudad- que en otras latitudes todo era diferente.

Dentro de todo lo que percibía alrededor, sin duda había algo que sobresalía: los sencillos pero preciosos acordes de “Killing an Arab” me ponían los pelos como si una descarga electica entrara por mis oídos. Sonidos realmente maravillosos, en ese momento supe que la música era una de las grandes creaciones divinas del mundo. No la podía tocar, ni ver, ni oler, pero no podía negar que existía y la percibía con todos mis sentidos.

Años más tarde y ya siendo parte de mí, de una forma inherente a esta personalidad, alucinada esa mecánica manía  por coleccionar sonidos interesantes, regrese en el tiempo a ese año 86 y conocí a un genio, su guitarra, su estilo, sus sonidos eran simplemente maravillosos. Una Fender Strat, un Marshall y un Crybaby le bastaban para hacer volar a cualquier oído ansioso.

Flash de 1995 (México 1986. Siempre llegaban tarde los materiales. Bendito Internet) Jeff Beck lograba su cumbre comercial con un disco, que como bien lo dice su nombre era brillante. Sonidos ochenteros teniendo una guitarra como su núcleo creativo. Pero eso no era todo, recorrí toda su vida en soundtrack y descubrí que para Jeff no era nada nuevo eso de sorprender a las masas, el mismo Jimi Hendrix en su primara gira a Londres le comento a Jeff que conocía toda su música y la consideraba revolucionaria y maravillosa. En aquel entonces, Beck formaba parte de la mítica banda The Yardbirds junto con otros dos emblemas guitarreros Eric Clapton y Jimmy Page.

Posteriormente, en su primer disco solista y retomando las anécdotas futboleras, Jeff le proponía a Rod Stewart que dejara la pelota y se uniera a los buenos. De esta idea se nace Truth, 1968 el año de la comercialización hippie. De ahí en adelante una larga y exitosa carrera se desenvolvió, un prolongado y suntuoso camino lleno de experimentación y codicia sonora, desde el Blues clásico el Jazz fusión, desde el rock progresivo hasta las pistas electrónicas, siempre con creaciones novedosas y certeras. Un músico sin baile ni parafernalia en sus presentaciones, teniendo su guitarra como único espectáculo bien complementado por músicos de una virtud latente en sus ejecuciones.

Lo mejor de todo de este rollo es que el viejo pero nunca estancado Jeff Beck visita nuestro país el próximo 6 de diciembre en el Teatro Metopolitan en una gira que sin temor a equivocarme no se repetirá jamás: Emotion & Commotion.

Dato curioso: mi papá nació exactamente tres meses antes que Jeff, quien nació un 24 de Junio de 1944 en Wallington, Reino Unido y a mi jefe no le entra el rock ni con chochos y me pregunto ¿porque chingados me gusta tanto esta madre de la música y sobre todo el rock?

Bueno ya saben, un excelente pretexto para gastarse los centavos y vivir algo alucinante completamente alejado del mainstream actual, sin duda Jeff Beck es una inigualable opción, ya que si prefieren otras cosas no hubieran leído esto.

jeffbeck

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