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Por las barbas y tetillas el Cavaret se vino abajo

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Por Carlos Perdur (@carlitoperdur) / Foto portada: Iguana Jo.

Eran las nueve de la noche y la barra estaba llena. El vino y las cervezas corrían entre las manos, cuando a lo lejos se escuchaba el primer platillaso de Oliver. Las campanas folclóricas cachondeaban a los fieles.  La tercera llamada, despertó al león. Era solo la primera estrofa y una avalancha de ucranianos, rusos, egipcios y rcuatorianos se nos venia encima. Gogol Bordello entraba a escena.

Los Gogol Bordello son una banda Punk con base en Nueva York que ha sido confeccionada por inmigrantes de toda Europa y Sudamérica. El acordeón, violín y saxofón representan la sal; el dub y el sonido de cabaret es la pimienta a un estilo de punk global.

No eran el tren al que queríamos subir. Pero su motor tenia toda la intención de llevarse por delante a las casi mil personas que acudieron al llamado. Siete gitanos salían disparados, desde cada punto del escenario. Las barbas y las tetillas al aire de Hütz se restregaban en el rostro de los melosos de primera fila. Con letras que se escribieron en los campamentos de refugiados, la furia emanaba de sus corazones. Estábamos en medio de un sismo, dentro de un garaje.

“Immigrant Punk”, “Ultimate”, y “Wonderlust King” lideraban la ola de la vieja Europa. Un autentica kermes  se armaba en el Teatro Estudio Cavaret. “Break the Spell”, “Start Wearing Purple” e “Immigraniada (We comin’ Rougher)”, cerraban un concierto de antología. Durante la hora y veinte minutos nadie dejo de brincar y el sudor de los inmigrantes quedo impregnado en la frente de los occidentales. No había mejor forma de celebrar el día del teatro.

Esta fue la historia, donde el invitado del invitado, se toma todos los tragos y cae bien.

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