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Espere en la línea, lo estoy atendiendo: sobre el concierto de Radiohead en México

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Por: Diego Ramos (@DiegoKoprivitza). Foto: OCESA (Chino Lemus).

La lluvia, las rolas, la banda, el sonido, la nostalgia, lo nuevo, la pose. De todo se ha hablado a más de una semana en la que Radiohead se presentó nuevamente en México, país que recibió a los británicos con bombo y platillo en sus dos fechas. La verdad, se lo merecen.


Qué más podría agregar a un concierto de dos horas cargadas de energía pura; con canciones que no hacen más que tocar las fibras más profundas de quienes, hipnóticos, se dejan recargar las baterías del alma al tenor de casi himnos: “Karma Police”, por ejemplo, rola que sonó en la segunda fecha -a la cual asistió quien firma estas letras- y que llegó al punto de emocionar al inexpresivo guitarrista de la banda, Jonnhy Greenwod, quién no pudo contenerse y tocar de más -caprichosamente, para la sorpresa de sus compañeros- un fragmento de la rola, para que la inmensa multitud del Foro Sol cantara a su son. Eran 20 mil gargantas: “This is what you get / This is what you get / This is what you get when you mess with us”.

Un espectáculo sin precedentes, que si me preguntan, ha sido el mejor concierto al que he ido hasta el momento. Sí, soy seguidor del quintento de Abingdon desde que me ahogaba en versos dolidos y sin sentido con The Bends de fondo; hasta aquellos viajes trascendentales y alocados que el Ok Computer y subsecuentes provocaron en mi historia de vida.

El Radiohead de 2012 es una banda que tiene una presencia única en el escenario, sin haber perdido ni un ápice de su esencia, esa que guardan celosamente desde su formación a mediados de los ochenta. Se trata de una agrupación evolucionada, a la vanguardia, directa, sin pretensiones, que sabe tocar, y lo hace muy bien.

La noche lluviosa, un poco fría, atestada de gente, con una organización mediocre -largas caminatas mal planeadas para acceder y salir del recinto- , pero con muchos impulsos que hacen sentir, a quienes gozamos de la música, una sensación de libertad y bienestar.  “Estamos vivos” pensaba, mientras giraba mi cabeza hacia la multitud ansiosa. A veces falta recordar eso.

Las dos horas y fracción de música intensa y honesta, se inyectaba en las venas de los asistentes que observábamos a Thom Yorke bailar y disfrutar; a Jonnhy Greenwood electrizarse con sus experimentos en la guitarra; y a la tercia que sostiene el barco: Colin Greenwood, tímido en el escenario y preciso en sus notas; Ed O’Brian y sus riffs inequívocos; y Philip Selway con sus mecánicos y complejos ritmos, en esta ocasión acompañado por una segunda batería que tocaba Clive Deamer, aquel que colaboró en los ritmos de Portishead en su placa Dummy. Más allá de la comunión musical, ambos se mimetizaban hasta en el plano físico.

Si bien la agrupación privilegió en su setlist a sus dos discos más recientes (In Rainbows y The King of Limbs), los guiños a los demás se vieron reflejados con canciones que desataron ovaciones, la mencionada “Karma Police” o el magnífico cierre con “Paranoid Android” volvieron eufórico al público congregado.

“Kid A”, “Idioteque”, “Exit Music (for a Film)”, “I Might Be Wrong”, “Morning Mr. Magpie”, “Everything In It’s Right Place”, “House of Cards”, “Nude”,  “Reckoner” y “Weird Fishes/Arpeggi” -no precisamente en ese orden- sonaron para tatuarse en el inconsciente colectivo: el sonido de Radiohead rayó lo perfecto, y era imposible no salir de ahí con cara de atontado.

La faceta más nueva de The King of Limbs fue sorprendente: su complejidad en vivo se ve aderezada por sonidos potentes, experimentaciones y atmósferas que abordan desde la melancolía hasta la locura en cuestión de notas. De ahí se desprendieron temas como “Bloom”, “Lotus Flower”, “Separator”, entre otros.

Y mientras recuerdo las miles de caras que me daban respuestas a lo que acontecía en el escenario del Foro Sol, me quedo con el sencillo agradecimiento de Thom Yorke -en imperfecto español británico- y la respuesta de una persona que se encontraba justo a mi lado: “No cabrón, gracias a ti… gracias a ti”.

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