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Bear in Heaven tomó el pulso de la ciudad

En Contexto/Sonidos

Por: Carlos Perdur (@carlitoperdur) / Foto: sarae.

Fue un buen concierto. Pudo ser una noche explosiva, pero las erupciones tuvieron poco alcance. Ante tres cuartas partes del aforo, Jon Philpot tomaba el micrófono: “Somos de Brooklyn, tocamos algo como esto…”. Bajo el sintetizador se escondía el reciente trabajo de los neoyorquinos, I Love You, It’s Cool

Días antes se anunciaba el sold out del concierto. Las acreditaciones de prensa no se confirmaban. Y yo, tenia que respirar. Había un buen evento que cubrir. Nunca los había visto en vivo, y estaba seguro que sería una noche estupenda.

El jueves amanecía en el letargo de la incertidumbre o, tal vez, era la resaca de la noche anterior. Pero la fecha había llegado y aún no teníamos nada. El desencuentro de las comunidades árabes y el, posible, primer oro de México vapuleaban en las noticias de esa mañana. Un día de impulsos por la conquista. Territorios, medallas y una entrada al concierto estaban en juego. Cayó la noche y en la puerta atascada de fanáticos de mostacho y tenis de colores, mi nombre aparecía en la sagrada lista.

El Salón Purpura recibía a la banda que ganó el “Best New Music Award” de Pitchfork Media, por su disco (discazo)  Beast Rest Forth Mouth, y su intimidad garantizaba que los momentos no se perderían.

Pasadas las 11, las luces bajaron los brazos y Joe Stickney apretaba los platillos. Philpot subía al escenario. Las primeras canciones eran extraídas sin pala. Las manos estaban arriba y el cuerpo distanciado de la razón. Con “Sinful Nature”, la voz de Jon, entusiasmada, comenzó a elevarse. El sencillo “The Reflection Of You” tuvo coro en la multitud. Si bien, el nuevo material no tiene la experimentación de Red Blom Of the Boom, ni la sonora cascada de Beast Rest Forth Mouth, sí convoca a una danza constante. La inflexión de los pasos cuando se avanza.

La segunda parte del concierto me perdió o la perdí. Lo intimo se había convertido en sudor. “Cool Light” sonaba de fondo y la terraza para fumar tenia mucha gente. Los oriundos de Brooklyn, la vecindad mas hipster del planeta, ralentizaban su actuación. Aún ganaban las sonrisas de complicidad, pero el ritmo se estanco en la última media hora. Con “Kiss me Crazy” se despidieron.

Bear in Heaven presentó su tercer trabajo de estudio, I Love You, It’s Cool, con un concierto muy digno, pero que en momentos vago por el desconocimiento de las canciones y ritmos planos.

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