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Disco de la Semana: “Tempest” de Bob Dylan

En Contexto/Sonidos

Por: Hugokoatl Galván (@AtonalAtono).

I saw you drinking from an empty cup,
I saw you buried, and I saw you dug up.
En “Narrow way”.

La voz de lija regresa con un disco que desborda reflexión e invita a mirar al horizonte. Como todos los discos de Bob Dylan, Tempest necesita de varias escuchas para descifrar cada una de sus capas. Por ello, no es disco recomendable para quien apenas se adentra a su música. Las rolas del oriundo de Minnesota continúan siendo francas e interesantes, es una lástima que la música no sea así.

Como siempre, la música es el lado más flaco de Dylan. Podrá rodearse de grandes músicos, tal es el caso del guitarrista David Hidalgo de Los Lobos, pero parece ser que en las obras de Robert Allen Zimmerman la música no pasa de ser un acompañamiento en fondo para las letras. No es comparable, por ejemplo, con lo que hace Patti Smith, quien además de pensar en las letras se preocupa de que la música no sea repetitiva.

Lo redundante se presenta de nuevo en un disco de Dylan. Con escuchar los primeros segundos de cada una de las diez rolas que componen el disco, uno ya sabe cómo terminará la música: exactamente igual a como empezó. En cuanto a estilos, Tempest es un álbum donde hay más country que blues.

La calidad narrativa de Dylan es incuestionable. Parece que no se le agota el aire o la creatividad. La rola que presta nombre al álbum, “Tempest”, trata sobre el hundimiento del Titanic. Esta consta de 14 minutos donde Bob describe las emociones de distintos personajes. No obstante, la tempestad no es lo que abunda en las letras de este disco. Tempest es más un disco reflexivo y caminero. “Duquense whistle”, “Narrow way” y “Tin Angel” tienen personajes que emprenden viajes o búsquedas. El andar es el común denominador de estas letras.

Un paso inexorable en cada álbum de Dylan es la crítica a la cultura estadounidense. En este caso, “Scarlet Town” es la encargada de exponer cómo las 7 maravillas del mundo están en ese lugar, bautizado eufemísticamente como la Ciudad Escarlata. Los tiempos violentos también son alimentados con una rola de nombre “Pay in blood”, el lado más roquero de este álbum con una lira trepidante.

Una vez más, Dylan hace un disco que difícilmente tendrá sencillos en la radio. No es el tipo de disco que es para escucharse en cachitos. Aunque no es conceptual, Tempest necesita de ser escuchado de principio a fin tranquilamente, sin prisas, y, de ser posible, una y otra vez.

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