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Un poco más sobre La Barranca

En Contexto/Sonidos

Por Diego Ramos (@DiegoKoprivitza).

La Barranca. Viernes 5 de julio de 2013. Teatro Diana, Guadalajara, Jalisco.

Luego de la charla que sostuve con José Manuel Aguilera, decidí esperar un poco para escribir la reseña de la presentación de su disco para poder asimilar la reacción que me provocó la escucha de su primer disco en vivo el pasado 5 de julio en el Teatro Diana. Por cierto, un teatro abarrotado, como es costumbre cuando se presenta la agrupación “de culto” mexicana.

Foto: Facebook La Barranca.
Foto: Facebook La Barranca.

Con una gran producción, un puñado de músicos de la alta escuela del rock nacional y un sonido envidiable, La Barranca dio cátedra en Guadalajara. El sentido de propiedad que tienen los tapatíos sobre el dúo Aguilera-Fong se respiraba en el aire, ellos lo saben, ellos lo palpan en cada una de las canciones que recorrieron su ya basta discografía, hasta llegar al Eclipse de Memoria.

Una noche, como siempre, inolvidable. “Eres un enfermo cabrón” gritaba desde lo alto un tipo que disfrutaba cada nota que salía de la guitarra de José Manuel. La entrada fue espectacular: cuatro canciones de golpe, intensas, duras, impecables. El aperitivo, apenas.

Luego, un saludo, profundo y solemne. Mientras, Federico Fong se refugiaba en el claroscuro del escenario al acecho de las notas que disparan sus bajos que se mimetizan con las percusiones; duros, ásperos. Detrás, una banda que incluye una marimba y arreglos ex profeso para cada una de las canciones; más percusiones, elemento primario en esta piel de La Barranca, además de la batería de Navi Naas (¿acaso soy el único al que le parece el mejor baterista que La Barranca ha tenido en sus 18 años de trayectoria?) y Adolfo Romero, secuaz de Aguilera en la guitarra, que en algunas canciones tuvo en sus manos los solos de este instrumento.

Por si fuera poco, una tercia de metales y Cecilia Toussaint iban y venían según la rola lo dictara. Y al final, José Manuel Aguilera se convertía en una especie de director de orquesta que dirigía un “ensamble” como él mismo lo definió cuando lo entrevisté.

Desde El Fuego de la Noche hasta Ciudad Piedad; ahora entiendo lo difícil de seleccionar las canciones para un set-list que podría durar horas. Aplausos, peticiones, y lo más importante, reinterpretaciones; como la de “Día Negro”, con Fong en el teclado y una turbia y mística sensación de ahogo, de oscuridad, de pesadumbre. Una versión mejorada, entre otras tantas que sonaron la noche de viernes.

Sobre Eclipse de Memoria queda una compleja instrumentación; intensidad; descubrimientos. La Barranca no puede escucharse mal en vivo, ni aunque se lo propusieran. La experiencia y la técnica son dos elementos fundamentales que han hecho que la banda perdure en el tiempo. Y Eclipse de Memoria reboza experiencia musical y dejará marcas, tatuajes en los recuerdos del rock mexicano.

“Reptil”, “El Alacrán”, “Ciudad Piedad”, “Campos de Batalla”, “Posiblemente Imposible”, “El Futuro Más Distante”, “En El Fondo de Tus Sueños”, “Ante La Ley”, “Atroz”; un recorrido por la memoria de una banda que no decae y vaya que hace cantar a su público.

3 Comments

  1. […] su disco más reciente, Eclipse de la memoria (Fonarte Latino Records, 2013) el cual presentaron en julio del año pasado en el Teatro Diana, una edición limitada del primer disco de La Barranca en formato L.P., […]

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