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Esculturas como espejos de las obsesiones que rebasan la realidad

En Contexto/Magazine

El cuerpo humano es la perfección encarnada y el hiperrealismo de Rubén Orozco nos da madrazos certeros en la consciencia sobre eso

Por: Daniel Ramírez, gestor cultural.

¿No sientes que hay veces que la realidad nos sobrepasa? Cada vez encontramos que los seres humanos tienen obsesiones más y más particulares. En esta ocasión he visto la obsesión llevada porciones inmensurables totalmente enfocada a la grandeza que nos caracteriza (a nosotros los seres humanos) entre otros seres vivientes.

Solamente existe una forma especial de recrear y jugar con nuestras obsesiones para que no sean vistas bajo un juicio con tintes de moralidad. El arte es la forma más noble, -o quizás no-, de presentar ante otros lo que más nos gusta y nos causa placer, lo que más nos enloquece o nos repugna; un millón de emociones que, al final, siempre son resignificadas.

RubenOrozco

Sin embargo, ha habido un movimiento artístico desde finales de los años sesenta del siglo 20 surgido en Estados Unidos que lleva tanto a las emociones como a las técnicas a un extremo (obsesivo) que verdaderamente nos asombra irónicamente, porque esto que nos asombra es la muestra detallada de lo que somos, es decir, que hay que dar gracias a que existe el hiperrealismo y a sus exponentes por que nos dan esos espejos de grandes escalas.

Rubén Orozco (Guadalajara, Jalisco) es un artista que desde niño ha descubierto y encaminado sus obsesiones y sus anhelos al arte mediante sus manos. Este gran escultor nos saca el aliento al exhibir su trabajo excepcional. Es notorio el hecho de que, a través de su carrera tan exitosa, no hay otra cosa que la búsqueda de la perfección en todos los sentidos que competen a la creación artística.

El cuerpo humano es la perfección encarnada y Rubén nos da madrazos certeros en la consciencia sobre eso. El objetivo de este escultor es “recrear fielmente la figura humana, la variedad tonal que se encuentra en la piel, cada línea de expresión, cada poro, lunar, color de ojos y cabello…” Así de sencilla es, aunque realmente no lo sea, la perfección trabajada con alta sensibilidad, talento y preparación.

Si quieres conocer más del trabajo de Rubén Orozco visita su página oficial o su Facebook .

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