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Epica noche de metal

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La banda holandesa regresó a Guadalajara

Por: Óscar Beltrán / Foto: Teatro Diana / Yorch Gómez.

La lluvia arreciaba en la ciudad de Guadalajara, sin embargo esto no fue impedimento para que poco a poco los amantes del metal se fueran congregando en el Teatro Diana. Y es que el pasado viernes 12 de septiembre, abrió el telón para recibir a una de las bandas de mayor prestigio dentro del género del metal gótico con arreglos sinfónicos: Epica.

En el interior del recinto, el calor era dominante y abrasador, sin embargo el diluvio que azotaba la perla tapatía estaba retrasando a la banda para el arranque de su recital, por un lapso cercano a una hora. A pesar de ello el ánimo no decaía y las ansias por mover la melena y alzar el puño al ritmo de la música, seguía dominando el ambiente.

Foto: Teatro Diana / Yorch Gómez.
Foto: Teatro Diana / Yorch Gómez.

El momento llegó, uno a uno se fueron presentando los miembros de Epica, una banda con una trayectoria de diez años en la escena musical y que es una de las consentidas en Guadalajara, quedando claro con un lleno en el Diana y con el cariño de los miembros de la banda por sus seguidores.

Mark Jansen, compositor y guitarrista de la banda fue ovacionado, cuando pidió una disculpa por el retraso, pero no al nivel de lo que desencadenó la vocalista Simone Simons, quien en español agradeció los aplausos y de paso dejó en manifiesto porque es idolatrada por su belleza, una pelirroja que tiene fama a nivel mundial por ser guapa, talentosa y un ícono de las voces femeninas del metal, al lado de cantantes como Tarja Turunen o Sharon den Adel.

La visita de Epica fue para presentar su nuevo material titulado The Quantum Enigma, que como es costumbre en su carrera, es dedicado a temas específicos, en éste con temas enfocados en la destrucción de la naturaleza, cambios políticos y el budismo.

Foto: Teatro Diana / Yorch Gómez.
Foto: Teatro Diana / Yorch Gómez.

Con una gran energía, la banda de origen holandesa comenzó con una pieza nueva, “The second stone”, seguida de otras de reciente manufactura, “Essence of silence” y “Victims of contingency”. El público no dejaba de brincar y gritar, mientras que el sexteto, en el escenario no paraba de interactuar, pedir más fuerza y de menear las largas cabelleras de un lado para otro.

El momento de sacar a flote lo que le ha dado fama mundial llegó, Simone se mostró sencilla y coqueta con la audiencia y decidió complacer con tres canciones que fueron altamente coreadas, llevando al concierto a la euforia total con “Unleashed”, “Storm the sorrow” y la sorpresa que representó “Blank Infinity”. Se dio un respiro, en el que el líder de Epica, Mark Jansen organizó un concurso de gritos, para después transportar a todos, dijo, a un reino del más allá, tocando la rola que tiene una duración de más de 13 minutos, “Kingdom of heaven”, la cual representa todo el poder del metal, black metal, voces guturales y el poder de la voz mezzosoprano de Simons, que provocó que todos se quedaran callados para disfrutar de la melodiosa voz. La propia Simone se puso un sombrero charro, se colgó la bandera de México y los miembros de la banda no dejaron de interactuar con la gente que se les entregaba en cada canción.

Llegó el momento del clímax con una más de la nueva placa, “Natural Corruption”, para dar paso a lo que todos esperaban, las que fueron coreadas y reconocieron la calidad de los metaleros, “The obsessive devotion”, “Cry for the moon” y “The phantom agony”, la cual recuerda los crímenes de la inquisición, cerraron para que Epica se ausentara unos momentos del escenario.

Foto: Teatro Diana / Yorch Gómez.
Foto: Teatro Diana / Yorch Gómez.

Los aplausos y las ganas de más, convencieron a la banda, que regresaron para que todo se cayera, primero con “Sancta terra”, su nuevo sencillo, “Unchain utopía”, para cerrar con broche de oro con “Consign to oblivion”, de una duración cercana a los 10 minutos y que es un homenaje que hicieron a los mayas.

Nadie salió decepcionado, el ritmo nunca decayó y todas las playeras negras que se reunieron salieron empapadas de sudor, el cariño fue mutuo y la sencillez e los músicos de Epica sorprendió a más de uno, logrando que el nivel de concierto sea recordado por un buen tiempo.

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