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Para que no se olvide

En Contexto/Magazine

Por: Daniel Pimentel Michel (@elbarbondel13) / Foto: Mezcal&Tequila.

Sin lugar a duda, los sesenta fueron una de las décadas más tumultuosas que ha vivido la humanidad, numerosos movimientos políticos y sociales se dieron alrededor del mundo, caracterizados por la destacada participación de la juventud en los países de cultura occidental, el Mayo Francés, la Guerra de Argelia y la independencia de varios países africanos, la crisis de los misiles, golpe de estado en Brasil, La Guerra de los Seis Días, por solo citar algunos ejemplos.

En estos mismos años, nuestro país se encontraba en una difícil situación, no sólo social, sino también económica. sin embargo, México se encontraba alegre, ya que sería la próxima sede de los Juegos Olímpicos programados para arrancar el 12 de octubre de 1968 en el Distrito Federal, ignorando así (como suele suceder en este país) todos los demás aspectos de la sociedad que se encontraban alrededor y que marcarían a toda una generación.

68

Diez días antes de los juegos, durante lo que se suponía fuera una marcha pacífica en respuesta a los eventos que vendrían suscitándose desde el mes de julio, el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, después de meses de manifestaciones estudiantiles y represiones por parte del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, se daría uno de los episodios más sangrientos en la historia nacional, la matanza de Tlatelolco, tiroteo que se dio a manos del Batallón Olimpia, (que según ellos “repelieron” la agresión) contra estudiantes desarmados que se encontraban manifestándose y donde según cifras oficiales de aquel día, murieron veinte estudiantes, pero las evidencias fotográficas, testimonios recientes indican que el número verdadero de muertos y heridos oscila entre los 200 y mil 500 personas. Uno de los pasajes más negros de nuestra historia que cambiaría el rumbo de muchas vidas y se convertiría en un hito de la resistencia juvenil hasta nuestros días, porque 2 de octubre no se olvida.

Ejército en el Zócalo 68
Tanques y soldados en el Zócalo de la Ciudad de México durante las manifestaciones de estudiantes

A raíz de este lamentable hecho, numerosos artistas e intelectuales han dado la tarea de narrar y documentar los trágicos sucesos de aquella tarde de octubre. Elena Poniatowska, Luis Gonzáles de Alba, Fernando del Paso, José Revueltas, Carlos Monsiváis, Paco Ignacio Taibo II entre muchos otros, han dejado sus testimonios por escrito que nos hacen comprender un poco más los sucesos que acontecidos durante el movimiento estudiantil del 68 y la matanza de Tlatelolco. Los primeros libros sobre este tema vieron la luz apenas unos años después de los sucesos, cuando el país todavía se encontraba sumido en una atmósfera completamente hostil a las expresiones juveniles.

 

La noche de Tlatelolco Poniatowska

En 1970, mientras se encontraba recluido en Lecumberri, Luis Gonzáles de Alba, líder del Consejo Nacional de Huelga escribe la que sería su primer novela, Los días y los años, donde relata el movimiento del que formó parte. Un año más tarde, Elena Poniatowska lanzó La noche de Tlatelolco un libro donde recopila testimonios que relatan el sentir y el pensamiento la población mexicana, ambos a favor y en contra del movimiento estudiantil. Por su parte, Fernando del Paso publicaría Palinuro de México en 1976, donde aborda el movimiento a través de unos jóvenes estudiantes de medicina. Dos años más tarde se publica de manera póstuma México 68: Juventud y Revolución, de José Revueltas, resultado de un conjunto de ensayos y reflexiones, cartas, apuntes y notas del autor. Ya en los años ochenta Antonio Velazco Piña publicó Regina: 2 de octubre no se olvida (1987), novela ambientada durante 1968 y donde también nos narra los hechos de aquel día. Once años después, el académico del Colégio de México Sergio Aguayo Quezada escribe 1968. Los archivos de la violencia (1998), donde analiza las causas del movimiento estudiantil y las reacciones tanto del gobierno como de las autoridades universitarias. Un año más tarde Carlos Monsiváis y Julio Sherer harían lo propio con Parte de la guerra. Tlatelolco 1968 (1999) y más recientemente Paco Ignacio Taibo II presentó 68 (2003), donde el autor rescata sus propias reflexiones y notas tratando de resolver distintas incógnitas en torno a los hechos ocurridos en Tlatelolco.

El ejército ocupó la Ciudad Universitaria
El ejército ocupó Ciudad Universitaria

Sin embargo, no sólo en la literatura se ha abordado este tema, el séptimo arte ha sido vehículo para dar a conocer lo sucedido la tarde de ese miércoles. La más famosa de estas quizá sea Rojo Amanecer, filme de 1989 dirigido por Jorge Fons, en donde nos narra los distintos puntos de vista de una familia clasemediera que habita en los edificios de Tlatelolco. El Grito de 1968, es uno de los materiales más interesantes, es un documental realizado por Leobardo López Aretche, el proyecto se logró con el material que los estudiantes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM filmaron en durante las manifestaciones en 1968. Otros documentales y películas de edición más recientes sobre el tema son Borrar de la memoria, de Alfredo Gurrola (2001), Tlatelolco 1968: Las claves de la masacre, producida en el 2002 por La Jornada y el Canal Seis de Julio, Ni olvido ni perdón, de Richard Dindo (2004) y Tlatelolco, verano del 68, dirigida por Carlos Bolado y lanzada en 2012.

Dicen que aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla, así que por nuestro bien personal y para el de toda nuestra nación, todos deberíamos tener en cuenta estos libros y películas y que así de verdad no se olvide lo que pasó aquel dos de octubre en la plaza de las Tres Culturas. Después de todo, no quisiéramos vivir en un México (más) intolerante y represivo ¿verdad?

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