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El otoño en una caja abierta

En Contexto/Magazine

Por: Daniel Ramírez (gestor cultural) / Fotos: Cortesía de Ricardo Villalobos.

Durante estos últimos días he percibido un ambiente distinto, aunque familiar al mismo tiempo; a pesar de que las lluvias parecen no ceder, de repente se siente un viento que te acaricia, te hace temblar y que te encorves un poco porque te ha dado frío. Yo, sigo caminando y me doy cuenta de que los árboles están cambiando su colorida vestimenta por un desnudo atrevido y seco. Me detengo para ver la fecha y me cae el veinte de que estamos por entrar al otoño.

El otoño es la estación que recibe un cumulo de sentimientos que viajan con ese viento y esas hojas secas de los árboles, tus pulmones no tienen llenadera de tanto suspiro. Viajas en el tiempo, tu mente y tu corazón se conectan y revives un montón de recuerdos que se tiñen de nostalgia y también de paz. Esos recuerdos son casi palpables que hasta el pecho llega a doler, das uno de esos suspiros y te liberas un poquito.

Diorama de los sueños de Ricardo Villalobos
Mini diorama de los sueños de Ricardo Villalobos

¡Puede ser que te preguntes muchas cosas, y tu cabeza está dando vueltas y el corazón palpita y palpita!, eso quiere decir que tu recuerdo y tu sentimiento te exigen que les vuelvas a dar vida, que les des otro significado, que los guardes en otro lado menos en ese mar de neuronas. Tenemos el arte para hacer eso, para dar otro lenguaje a aquello que no podemos decir con palabras.

El arte tiene muchos matices, pero gracias a esta sacudida otoñal, sólo puedo pensar en los dioramas para que, precisamente, mis sentimientos sean vistos en esta expresión. He conocido a pocos que entienden la magia del diorama y de sus alcances creativos y emocionales que llegan a tener, pocoslogran esa conexión de la que les hablo arriba.

El artista visual, Ricardo Villalobos
El artista visual, Ricardo Villalobos

Ricardo Villalobos, licenciado en artes visuales, obsesionado por las cajas, esas que usamos para guardar un sinfín de recuerdos traducidos en objetos, es de esos pocos que entienden y sienten la esencia del diorama. Su trabajo es meticuloso, metódico, muy pulcro y sincero, sin embargo, provoca lo mismo que el otoño, ese sabor nostálgico y melancólico. Ricardo es un maestro en la ejecución de este arte, se ve a él mismo no como el creador, sino como el instrumento que es utilizado para transmitir lo que su producto le indica, se hace extensión del mismo.

Sus dioramas (pequeñas y detalladas maquetas) evocan lo mismo que la víspera del otoño, no sabes si ríes o lloras, si reflexionas o lo evitas, el punto es que el trabajo de Ricardo Villalobos tiene una gran exigencia técnica, pero exige más a su público a tener el corazón abierto, tan abierto como sus dioramas, para que puedan entablar la misma nostálgica conversación que incluye un roce del viento de otoño y un sorbo de café.

Para conocer más de cerca el trabajo de este artista, puedes visitar su página de Facebook.

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