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Kung Fu Panda 3

Kung Fu Panda 3: el negocio de las secuelas animadas según Dreamworks

En Cineurótica/Magazine

A cinco años del estreno de su antecesora y con una campaña de marketing más sutil que de costumbre (al menos en México), llega a nuestras pantallas la tercera y aparentemente última parte de Kung Fu Panda, dirigida por el debutante Alessandro Carloni y por Jennifer Yuh, también directora de la segunda película.

Kung Fu Panda 3
En Kung Fu Panda 3 podemos observar un mayor cuidado en la animación.

En esta ocasión, Po y compañía se enfrentarán a un temible villano ancestral que los empujará hasta niveles inimaginables, por lo cual el buen panda se verá forzado a culminar su aprendizaje justo cuando se reencuentra con su pasado.

Tomando en cuenta que Kung Fu Panda representa una de las sagas más prolíferas y relevantes que Dreamworks ha producido en los últimos años – además de Madagascar, Cómo Entrenar a tu Dragón y, por supuesto, Shrek -, uno pensaría que dicha compañía se preocuparía un poco más por la calidad artística de sus productos, sobre todo si recordamos que, aún hoy en día, son la competencia directa de Pixar, considerada por muchos como la compañía de animación por excelencia dentro de la industria. Pero, por extraño que resulte, parece ser que Dreamworks es sólo un ejemplo más de la producción de contenidos con un nivel narrativo apenas aceptable, o eso es lo que da a entender.

Kung Fu Panda 3
Su protagonista Po, se enfrentarán a un temible villano ancestral.

Así pues, en Kung Fu Panda 3 podemos observar un mayor cuidado en la animación y en demás aspectos técnicos – fotografía, música y diseño sonoro – que habían caracterizado a dicha saga desde su primera entrega, resultando en un aire de frescura para las cintas animadas; y aunque estos elementos siguen estando presentes y cada vez son más pulidos, es en la parte narrativa en donde yace su principal flaqueza, o dicho de otra forma, en el guión de la película; y eso, en mi opinión, es esencial para cualquier historia.

Sin embargo, con el paso de los años, me he dado cuenta de que Dreamworks (sin omitir necesariamente a las demás compañías) tiende a cometer este mismo error en cada una de las sagas previamente mencionadas después de cierto tiempo, ¿o acaso ya nadie se acuerda de Shrek Tercero y Madagascar 2?

El caso es que no se puede subestimar ni al producto ni a la audiencia; no por ser una película para un público principalmente infantil es necesario diluir el conflicto con chistes cada tres líneas, así como tampoco están prohibidos los destellos de humor, incluso en los dramas más densos. Dreamworks necesita encontrar un mejor equilibrio para sus futuros proyectos en materia de guión, independientemente de si sus franquicias ya están consolidadas o si se presentan nuevas propuestas; aunque se dice por ahí que la tercera parte de Cómo Entrenar a tu Dragón, la cuarta de Madagascar y hasta la quinta de Shrek ya se están cocinando…

Que los dioses del cine nos perdonen por esta interminable explotación de historias.

Texto: Carlos A. Narvaez.

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