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Entrevista a El Muertho de Tijuana, salvajismo puro

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“El anonimato es una maldición”

“Músico compositor de rock y una que otra ranchera…”, así se define Baltazar Hernández, mejor conocido como El Muertho de Tijuana, un personaje que emergió del under fronterizo para posicionarse entre las tendencias del círculo musical mexicano por su propuesta irreverente, contestataria, provocadora. 

Maquillaje inspirado en Kiss, su teclado y voz acompañan este hombre que se ganó la ‘fama’ en las calles de su natal Baja California donde la música fue una forma de supervivencia. “Me gustan las canciones propositivas, sacar temas tabús y mentarle su madre a la injusticia, a la hipocresía y a las tradiciones, que no dejan que los jóvenes evolucionen”, infiere en la entrevista que le realizamos en su última visita a Guadalajara (abril, 2016) donde presentó ‘Padre Santo’ (2015), su disco debut de 12 temas.

El Muertho de Tijuana
El Muertho de Tijuana ganó como mejor Artista Nuevo en los Indie-O-Music Awards de 2016. Foto: Grita Radio.

Sobre su nuevo material, Baltazar explica: “Estamos cuidando de no perder el salvajismo de El Muertho pero agregándole más profesionalismo, más viveza, cuidando esa esencia del maltratado, del marginado, que es la que me hizo revelarme”, menciona bajo un velo negro donde se dijo consciente de las reglas bajo las que opera la industria musical: “Tengo que profesionalizarme para no desaparecer tan pronto”, infiere.

“A todo le tiro y a poco le pego”

No usa redes sociales ni ve televisión, escucha la radio, es ahí donde se siente cómodo, lejano. El Muertho de Tijuana no se deja llevar por las adulaciones o las críticas, “quiero seguir salvaje, al margen del boom de noticias, al margen de lo que digan”. Honesto con lo que hace, su proyecto musical comenzó como una protesta, una terapia, una manera de rebelarse y en donde desembocan influencias metaleras, pop, disco, eletrónicas, góticas e incluso religiosas, puesto que fue un devoto practicante: “de la religión aprendí el ritmo, guitarra, teclado”.

Y es que el ‘salvajismo’ del cual habla, es una de las cualidades que lo mantienen caminando por la República mexicana con canciones como ‘Maldita diabetes’, ‘Me suicidaré’, ‘Satánica’ o ‘Malandro’, nuevos clásicos de un synthpop gótico que comenzó a cosechar seguidores a través de sus primeros videos colgados en YouTube hace apenas un par de años. “El personaje me está jalando muy rápido, me va forzando a mejorar mi habilidad, de alguna manera equilibrar lo salvaje de mi esencia con la técnica”.

“Y aunque ya estoy viejo pero le estoy echando ganas a los ensayos”, parece ser que su camino está trazado, debajo de ese luto existe un optimismo palpable. Ecuánime y bajo un discurso razonado, El Muertho de Tijuana sorprende por su cabalidad, antes que por el maquillaje o su rústica instrumentación -divertidísima para la ampulosa escena mainstream– , en el fondo, su discurso es más afable que cualquier otro proyecto ‘alternativo’, seguro.

Texto: @DiegoKoprivitza / Video: Antonio Vázquez.

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