Sonic Youth: el Karma existe (la crónica a tres años de distancia)
Hace tiempo que reniego de esta banda neoyorkina. Se trata de una de esas extrañas manías y aversiones que adquiero conforme pasa el tiempo, no es nada personal, simplemente ha sido muy mala suerte. Sonic Youth, una agrupación que se formo casi al unísono de mi nacimiento -a principios de los ochenta- ha sido partícipe de multitud de bandas sonoras de vidas de cientos de fanáticos que se debaten entre el punk y el rock.
Guadalajara, Jalisco, México. Es un viernes 23 de febrero de 2007 y las masas parecen no despertar ante el recinto del evento, que a escasos 10 minutos de comenzar, luce prácticamente vacío. La fila es todo un gozo para aquellos acostumbrados a las multitudinarias y caóticas filas que provocan los conciertos de verdad. Con una organización espectacular, accedimos al recinto: el Foro de la Expo Guadalajara. Con capacidad para unos mil espectadores; parados, sin sillas, cómodos y con chela en mano. El escenario se puede contemplar desde casi cualquier punto de la explanada, dando increíbles vistas a los cazadores de imágenes.


















