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Pearl Jam, borrón y cuenta nueva

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Por: Diego Ramos.

Tras una intensa escucha del más reciente disco de Pearl Jam, ”Backspacer”, me di cuenta que algo cambió. Soy un gran fan de la banda de Seattle, y es por ello que esta vez tengo que confesar que algo no salió como lo esperaba.

Hay dos discos de Pearl Jam que nunca podré dejar a un lado, ”Ten” por obvias razones -de verdad, no hacen falta más explicaciones-. El segundo, es un disco en vivo que grabaron en San Sebastián, España. El fetichismo que me causan los discos en vivo me llevó a profesar un verdadero culto al disco doble donde la banda interpreta ”Alive” con un tremendo error que es minimizado por su vocal, Eddie Vedder, cuando se disculpa asegurando: ”Esto es lo que le pasa a una banda profesional de rock cuando fuma hierba antes de un concierto”. Rock mode on.

Tantas historias, momentos personales, rolas y discos que de alguna u otra manera llevan implícita a la Mermelada de Perlas; banda sonora de varias generaciones y dador de himnos rebeldes y amorosos, así podría definirse la gran responsabilidad musical de una banda como Pearl Jam.

De esta manera y con la ansiedad que me provocaba probar los nuevos bríos pearjameros, escuché ”Backspacer”. Algo sucedió. Me incomodé, evadí la realidad recurriendo a viejos temas como ”Black”, ”Yellow Ledbetter”, ”Jeremy”, ”Do the evolution”. Esas rolas -mis rolas- anunciaban algo que me indignó: ”Backspacer” no me gustó.

Tras una docena de escuchas posteriores, en órden y por separado, a solas y con amigos, con algunos tragos y sin ellos. Nada cambió, ”Backspacer” siguió sin gustarme. No se trata de criticar el estilo o la interpretación de una banda que por sí sola sabe vender calidad, tampoco podría decir que el disco es malo, pero faltó algo; algo que está lejos de ese rock, auténtico, irreverente -y de alguna manera metódico-, al cual nos tienen acostumbrados Vedder y sus secuaces.

Once temas que te hacen mover la cabeza o suspirar con la hipersensibilidad cuarentona de sus integrantes, once temas bien seleccionados, once temas que quizá ya habíamos escuchado y que de alguna u otra manera cumplen con su fin, reencontrarse con su público.

¿Lo estarán logrando?

Al escribir este texto, escuché ”Backspacer” dos veces más, rolas como ”Supersonic”, ”Speed of Sound” o ”The End” son realmente buenas. Pero ese pequeño sabor amargo no se quita. A modo de reflexión, algo me hizo pensar si Pearl Jam -sí, los grandes de Seattle-, se acomodaron en el confortable asiento de los clichés musicales. Ese tan temido por los fans y tan ansiado por las bandas que creen que ya lo hicieron todo.

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