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¿Fue el Festival de Avándaro una cortina de humo?

Foto: Pedro Meyer.

Hoy en día vivimos en una época en la que prácticamente todo es una conspiración. Cualquier persona que pase un tiempo considerable en redes sociales se dará cuenta que en la actualidad, todo, absolutamente todo, puede ser una «cortina de humo», desde los ridículos cotidianos de nuestro queridísimo presidente don Enrique Peña Nieto, hasta las enfermedades como el ébola, la influenza A (H1 N1), el virus zika, la chikungunya, el futbol, el Chupacabras, la fuga del Chapo, El Frente Nacional por la Familia, la muerte de Juan Gabriel, etcétera.

Dentro de esta inmensa gama de teorías conspirofobicas, -que por cierto no se limitan a nuestro país, ni a nuestro periodo histórico-, que podemos encontrar en la red, hay algunas que llegan a cobrar cierto sentido, no sólo porque son menos descabelladas –por no decir irrisorios- que muchas de sus similares, sino que también tienen antecedentes basados en hechos reales que como dije, le dan cierto sentido ¿Juan Gabriel fue asesinado por el Gobierno Federal para cubrir el aumento del dólar? Sean serios.

En fin. Como dije antes, cualquier persona que pase un tiempo cuantioso deambulando por las redes sociales y sobre todo en las de noticias, se encontrará con decenas de estas teorías y el día de hoy quiero hablar en específico sobre una de esas conjeturas que inundan la web, la que más ha llamado la atención, porque si lo piensas bien no suena tan disparatado.

En esta nota no voy a afirmar o a desmentir esta hipótesis, sólo te presentaré los hechos que rodean al evento, lo demás queda a tu criterio, estimado lector.

¿Pudo ser el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro una ‘cortina de humo’?

Para empezar y para quien no está en onda ¿Qué carajos es el festival de rock y Ruedas de Avándaro? Bien, sucede que este ha sido el concierto de rock más grande que ha habido en nuestro país. Se realizó el 11 y 12 de septiembre de 1971 en Avándaro, Valle de Bravo en el Estado de México, y en él, participaron algunas de las mejores bandas de rock de la época. Se calcula que asistieron entre 150,000 y 200,000 personas.

Foto: Pedro Meyer.
Foto: Pedro Meyer.

Para muchos jóvenes, el festival de Avándaro representó el rock, la paz y el amor –con excesos y todo- que desesperadamente buscaban, ya que durante esos años, el clima político y social era totalmente adverso a las expresiones juveniles, basta recordar hechos tan atroces como el 2 de octubre o Matanza del Jueves de Corpus.

Debo decir que llevo varios años estudiando este festival y sus implicaciones políticas y sociales y jamás me había planteado el hecho de que pudiera ser una ‘cortina de humo’, hasta que lo vi publicado en varios comentarios de diversos medios de comunicación que hacían referencia al evento.

Pero entonces ¿Por qué a 45 años de su realización se está comentando el Festival de Avándaro fue una «cortina de humo»?

Los hechos

Como lo mencioné anteriormente, durante la década de los 60 y 70 la juventud mexicana vivía  bajo una constante represión política y social suministrada en su mayoría por el régimen autoritario priísta de la época, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez no permitirían que un montón de chamacos ‘greñudos’ desestabilizaran su pequeña utopía de autocracia mexicana, claro que no ¿Qué se podía hacer con ellos entonces? Lógico, perseguirlos, encarcelarlos y si no «comprendían» entonces había que asesinarlos ¡No se olvida!

¿Y qué tiene que ver esto con Avándaro? Bueno, sucede que el festival fue el resultado de varios esfuerzos y en su mayoría concesiones logradas por varios jóvenes adinerados, entre ellos Eduardo y Alfonso López Negrete, Justino Compeán Palacios y  Luis de Llano Macedo ahora famoso productor de telenovelas para la máquina de basura más grande de México, también llamada Televisa.

Cuando se anunció el festival parecía increíble que un ambiente tan hostil contra la juventud y todas sus manifestaciones, se pudiera llevar a cabo un evento tan ambicioso, y sobre todo en el Estado de México en donde estas actividades hasta hoy no son muy bien vistas. Carlos Hank González –gobernador en turno- dio el visto bueno, lo que más tarde le costaría su candidatura presidencial. Ah, pero no sólo Carlos Hank aportó algo al evento, el propio dictador Echeverría envió 300 autobuses para recoger a los asistentes, lo que favoreció un poco su imagen ante la congregación «jipiteca». Incluso los medios de comunicación anunciaban con bombo y platillo la realización del evento.

Foto: Pedro Meyer.
Foto: Pedro Meyer.

Según los testimonios, durante el evento todo transcurrió sin incidentes violentos, y aunque la presencia de la policía y Ejército Mexicano era constante, en ningún momento se dañó a ninguna persona o se cometió ningún abuso de autoridad. El problema en realidad se presentó en los días subsecuentes al festival.

Días después de su realización, se desató la polémica. Resulta que la población adulta y las altas esferas políticas manifestaron su indignación por lo ocurrido en Avándaro, tildándolo como un «hervidero de drogadictos degenerados», para la prensa fue un «frenesí de drogas, sexo y alcohol», la misma prensa que unos días antes había apoyado con la difusión del evento ahora se había puesto en contra del festival.

Fue a partir de entonces que se comenzó una campaña de criminalización contra el rock mexicano, no se podía tocar, grabar discos o ser transmitidos por las estaciones de radio, muchas bandas de la época migraron a Estados Unidos, otras cambiaron drásticamente de género. Algunas siguieron tocando en la clandestinidad y unas más simplemente desaparecieron. Todo el macro discurso de paz y amor que logró reunir a más de 150,000 personas en un solo lugar había sido fragmentado y así duró hasta entrados los años ochenta, cuando el rock dejó de considerarse como un elemento subversivo.

Entonces ¿Fue Avándaro una «cortina de humo»? ¿El gobierno de Echeverría buscaba una manera de legitimar su persecución y criminalización contra la oposición juvenil? ¿O será simplemente que nuestro tirano Jefe de Estado del año 71 no vio con buenos ojos el poder de convocatoria que tenía el rock and roll y temía que se le fuera a salir de las manos? Como siempre estimado lector, tú tienes la mejor opinión.

Texto: Daniel Pimentel. Fotos: Pedro Meyer.

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