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El amor, la música y Tom Petty

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Hypnotic eye demuestra que no ha perdido el ímpetu, el vuelo e inercia y, lo más importante, el amor por la música.

Pocas veces llegan dos buenas noticias de un trancazo. La primera, es que Tom Petty estrenó disco. La segunda, es que está bueno. Muy bueno de hecho. Y aunque esto último no sorprende porque el rubio nativo de Florida a quien inspiraron Elvis Presley a tocar y The Beatles a estar en una banda lleva cuatro decenios mostrando una consistencia envidiable, eso no le quita ni un gramo de validez el que sea una novedad para alegrarse profundamente.

Tom Petty
Tom Petty, a sus 63 años es una leyenda del rock and roll.

A sus 63 años, el señor Petty continúa dando muestras de que domina el rocanrol. Aunque en su carrera se ha rodeado de gente muy talentosa para editar grandes álbumes en solitario como Full moon fever y Wildflowers (Jeff Lynne, George Harrison, Ringo Starr, Roy Orbison, Bob Dylan), es cuando se arropa con la gran calidad sónica de su sempiterna banda The Heartbreakers cuando alcanza la excelencia. Y esta vez lo hizo de nuevo. A cuatro años de Mojo, que los vio resurgir de forma saludable después de ocho años, viene y graba un discazo en donde muestra nuevamente que a él los ritmos le salen de forma natural y por eso se le admira y reconoce. No es gratuito, pues, que su casa la adornen galardones como el Golden Note Award de la ASCAP, y el George And Ira Gershwin Award For Lifetime Musical Achievement, además de haber entrado en 2002 en el Rock and Roll Hall of Fame.

En entrevistas previas al lanzamiento de Hypnotic eye, Tom Petty declaró que sería un disco más tirado al rock and roll y resultó más que cierto. Pero una de sus muchas cualidades es no envolverse en el aura de lo retro, sino hacerlo sonar a las raíces bien firmes que lo llevaron a la fama cuando era el chamaco de Florida que se fue a California siguiendo un sueño. A estas alturas y con una mochila llena de talento y experiencia, don Thomas Earl Petty no tiene algo qué probar, pero se agradece esa honestidad hacia la música que hace sonar libre y sencillo lo muy elaborado. Estoico ante las modas, simplemente hace lo que ha venido haciendo por decenios y en esta ocasión, para no variar, empuñó su guitarra para entregar un gran paquete de canciones más apretadas, más rockeras.

Hypnotic eye de Tom Petty
La portada de “Hypnotic eye” de Tom Petty.

Junto con esa base fenomenal cortesía de sus mejores compinches los rompecorazones y las portentosas seis cuerdas de Mike Campbell, dan forma a musculosas canciones que abarcan varios tópicos, como la opción en la decepción del sueño roto de su país en “American dream plan B”, el lamento de “Forgotten man”, la hermosa declaración que es quemar los puentes y cantar sin mirar atrás en “All you can carry”, la oscura “Shadow people”, la hechicera “Red river”, el autorreconocimiento del errare humanum est de “Fault lines” y “Sins of my youth”, la hipnótica “U get me high” y la política “Power drunk”, en donde el álbum corre sin topes, se desliza por cuerdas eléctricas rocanroleras disparando esa sinuosidad llena de groove que es sello de casa en Petty, pero también baja los tiempos para ofrecer bellezas como la blusera y filosa a la ZZ Top “Burnt out town”, además de una deliciosa “Full grown boy” con alientos de jazz.

Quizá no contenga joyitas que se traduzcan en grandes hits como “American girl”, “Refugee”, “Here comes my girl” o “You got lucky”, pero Hypnotic eye demuestra que no ha perdido el ímpetu, el vuelo e inercia y, lo más importante, el amor por la música. Y esa claridad que solamente otorga una veteranía bien vivida de ver las cosas como son, como están, no de manera derrotista sino como un sutil comentario social, parió un discazo en el que ninguna nota, ninguna palabra, ningún segundo, ninguna canción suena a relleno, y que además sirve para imaginarnos lo mal que la pasaríamos sin la música y, lo más importante, sirve para imaginarnos lo terrible que la pasaríamos sin Tom Petty en ella.

Texto: Javier Carrillo.

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