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Una rabia renovada

En Magazine/Sonidos

Por: Javier Carrillo (@GoofyPinche) / Foto: The Haunted.

Tras la disolución de At the Gates en 1996, banda sueca seminal del death metal superagresivo y melódico, los hermanos Björler, Jonas (bajo) y Anders (guitarra), junto con el baterista, Adrian Erlandsson, reclutaron el talento riffero y prolífico de Patrik Jensen (comprobado en Witchery y Seance, entre otros grupos), así como la furiosa voz de corte punketo de Peter Dolving (Mary Beats Jane), para sembrar la semilla de lo que sería The Haunted. La cosecha llegó en 1998, cuando su epónimo debut significó un golpazo de velocidad y talento, que para muchos reestructuró la forma de hacer rugir en las bocinas la vehemencia del metal.

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Después de los geniales [The Haunted] Made me do it (2000) y One kill wonder (2003), en donde tuvieron en la voz al finlandés Marc Aro y en la batería al danés Per Möller Jensen, aún traían ese vuelo del primer álbum que alcanzaron a salvar para incrustar en Revolver (2004), ya con Dolving de regreso en el micrófono. Pero a partir de The dead eye (2006) comenzaron a sonar “raro”, daban señales de desvaríos. Versus (2008) fue un amague por recuperarse que apenas cumplió, pero con Unseen (2011) ya de plano fueron condescendientes en sus experimentos, y el problema fue que ya no sonaban honestos al montarse en extrañas mezclas de ritmos en los que no se descifraba si eran métodos para “refrescarse”, estrategias para atraer audiencias más jóvenes, o simplemente un afán por experimentar para no anquilosarse, pero incluso se sentían incómodos en el departamento del nü metal y la lírica más introspectiva, en una movida que parecía más treta comercial que intento por renovarse. Una severa crisis de identidad les pegó y ni siquiera supieron por dónde. Por ello, no faltó quién los diera por muertos, y más aún ante la inminente noticia de que At the Gates publicará un disco en octubre de este año.

Su historia ha sido rara, pues, y seguramente en nada ayudaba el desbarajuste de miembros que salían y regresaban. Pero el hecho es que después de un debut que cimbró al mundo del metal, The Haunted fue de más a menos y puso a rascar de pura confusión las cabezas metaleras de sus seguidores. Ya sonaban a extraños en tierra extraña. A pesar de Dolving. A pesar de los Björler. A pesar de Patrik Jensen. Pero eso fue hasta 2012, cuando se reestructuraron. Metiendo de nuevo en las filas a Aro y Erlandsson, además de añadir la guitarra del sueco Ola Englund (con la fama de Six Feet Under a cuestas), se sacudieron de las mafufadas sonoras que quedaron en el cuarto de composición, afinaron la mira en lo que saben hacer, y en enero pasado dieron apenas una probadita de lo que maquinaban con el E.P. Eye of the storm, pero aquello fue apenas una vil cachetadita comparada con el directo a la mandíbula que es en contexto su novedad: Exit wounds (Century Media, 2014).

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No fue un volado su cambio de dirección. Este disco es energético, crudo, rudo, violento, provocador. Obviamente nunca replicarán lo hecho con su debut, pero se agradece que se empeñen en lograr que su nombre recupere el respeto, y con Aro regresaron de modo natural a las atmósferas del Made me do it y One kill wonder. Refrescaron su ferocidad inherente, regresó ese instinto salvaje que les permite enlazar un arsenal de riffs con pólvora de virulencia y tendencias al groove que no deja de soltar una serie de ganchos letales. Es la pureza en la violencia del death y thrash metal melódico de la vieja escuela, aplicado con un magistral manejo de dobles guitarras, la rasposa rabia en la voz de Aro, y esa dura precisión en la base mediante una producción que permite apreciar y sentir cada instrumento, con el extra de mostrar de nuevo al frente ese bajo que agrega tonelaje al punch.

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No deja de tener algunos pequeños puntos en contra, como es casi no bajar de velocidad, pero al menos ese desborde de intensidad deja en claro que dos fundadores (Jonas Björler y Jensen), dos de regreso (Erlandsson y Aro), más uno nuevo (Englund), fueron la ecuación perfecta para este revitalizado The Haunted que vuelve a enseñar los dientes con actitud de no tomar prisioneros, ametrallando con ráfagas al son de “Cutting teeth”, “Psychonaut”, “Time (will not heal)”, “My enemy”, “Kill the light”, “Ghost in the machine”, y además valiéndose de Chuck Billy (Testament) para una embestida mortal a dos voces en “Trend killer”. Junto con estos cañonazos, la edición limitada de este brutal discazo contiene dos bonus tracks, “As the poison sets in” y “The manifestation”, y es en esta última canción en la que Aro repite a pulmones rasgados una y otra vez “this is far from over”. Esperemos que esa frase y actitud aplique de igual manera, en la reencontrada intención de The Haunted por mantener las pelotas bien firmes en el metal.

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