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El automovil gris

“El automóvil gris” transita sin contratiempos

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Troker convirtió la musicalización del clásico del cine silente en toda una experiencia multidisciplinaria

Hace algunos años, por allá del 2011, la banda tapatía Troker decidió darse la tarea de musicalizar una de las películas mudas icónicas de la cinematografía de México, El automóvil gris, evento en vivo que tuvo lugar en el Teatro Degollado como parte del ciclo “Bandas sonoras al ritmo del rock”. Cinco años después volvieron con el proyecto para dar una función en el Teatro Diana con una propuesta aún más poderosa.

El automovil gris
Foto: Teatro Diana.

Originalmente, El automóvil gris, dirigida por Enrique Rosas, fue filmada como una serie de 12 episodios en 1919. Sin embargo, muchas partes de la cinta original se perdieron, tiempo después se reeditó en una película de dos horas de duración. El filme pasó por varias etapas después de esto, hubo una versión musicalizada y hasta una doblada. Ahora, el espectáculo no sólo se sirvió de proyectar la película y tener a la banda tocando en vivo, sino que fue una experiencia más bien multidisciplinaria que incluyó hasta el performance.

Antes de que iniciara la proyección, teníamos actores disfrazados como personajes del largometraje haciendo travesuras entre el público, despertando desconcierto y unas cuantas risas; pero la verdadera magia sucedió momentos después, cuando al sonar la tercera llamada las luces se apagaron, se encendió la pantalla y la música comenzó a sonar.

El automovil gris
Foto: Teatro Diana.

Troker se encontraba, a manera de ópera, bajo el escenario, en la fosa, donde varios elementos de la escenografía interactuaban con los miembros de la agrupación, como percheros, clósets y sillones viejos, todo muy al estilo de los años veinte. El espectáculo también incluyó actos teatrales  (en cierto momento bajan cuerpos colgados del techo), así como juegos de luces (cuando un disparo sonaba, la luz parpadeaba roja iluminando el escenario).

La música, por lo demás, acompañó de manera magistral el largometraje; con sonidos que mezclan entre el funk, el jazz y el electrónico característicos de Troker. La sincronía que hay entre lo que se escucha y se ve, logra que uno nunca salga de la trama, te acompaña junto con los personajes y la historia, tarea nada sencilla. Uno no va a ver una película o a escuchar una banda sonora, ni si quiera a ver a Troker, sino a adentrarse en una experiencia nueva, casi 4D.

Texto: Abraham Mercado.

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