- La fase Lútea de Neptuna, su nuevo disco.
Nos sumergimos en las frecuencias de una de las propuestas más hipnóticas y potentes de la escena actual. Con una mezcla de garage, psicodelia y una energía mística que parece venir de otro plano, ha logrado construir un universo sonoro donde la distorsión y la armonía conviven perfectamente. Carolina Tene, en la guitarra; Nathalia Romo, batería y Ana Sofía Guillen en el bajo; Neptuna. Estuvimos con ellas para platicar sobre su evolución, el poder femenino en los escenarios y el viaje que proponen con su música.
Con tres álbumes de estudio, Mar Rojo (2018), Orbitando (2022), Lútea (2025) el más reciente. Y los sencillos lanzados: «Ikite Iru» (2020), «Venus», «Beast», «Alquimista» y «Descontrol”.
¿Por qué eligieron el nombre «Neptuna»? ¿Tiene que ver con la astrología, el misticismo del mar o algo completamente distinto?
CT: Definitivamente tiene que ver con ambos. Nos gusta pensar que nuestra música es tan poderosa como para mover las aguas de las emociones y entre las tres decidimos el nombre.
ASG: Al principio también pensamos en el nombre de una canción, Neptuno, pero al final cuando estábamos proponiendo más nombres, nos hizo más sentido Neptuna y se quedó.
¿Cómo se dio ese clic inicial entre ustedes? ¿Fue una búsqueda consciente de formar una banda de chicas o surgió de forma orgánica?
NR: Nos conocemos desde antes, estábamos en un círculo de mujeres de diferentes disciplinas, casi todas éramos artistas, Ana Sofía no tocaba nada, pero la convencimos de que aprendiera un instrumento para que ingresara a la banda y viajara con nosotras.
ASG: Yo recuerdo mucho que Nat y Caro me insistían que aprendiera a tocar algo, ellas ya tenían como diez años en la música, tocando con amigos, pero ya tenían la curiosidad de hacer su propio proyecto que fuera formado solo por mujeres. En cuanto di mis primeros acordes, entré al grupo y actualmente sigo aprendiendo a hacerlo.
Su imagen visual parece ir de la mano con su música. ¿Cómo definen el «universo visual» de Neptuna?
CT: Hablando del material visual, nos gusta mucho trabajar con un amigo que se llama Gonzo, nos gusta mucho trabajar con él, porque de inmediato nos agarra la onda de los contenidos, texturas fotográficas y también colaboramos con varios artistas de Guadalajara. Nuestra vestimenta también la creamos en conjunto con vestuaristas o personas que se dedican al Stylise.
ASG: Se me a figura entre místico, psicodélico, femenino, medio darks pero alegre.
¿Cómo describirían su género musical a alguien que nunca las ha escuchado?
CT: Básicamente creo que es rock psicodélico, pero tiene de varias cosas, como garage, lo hemos construido a través de los años, hemos evolucionado.
ASG: Aunque tenemos nuestra esencia característica de Neptuna, no nos gusta cerrarnos a un género, nos gusta explorar diferentes sonidos. Hay canciones diversas dentro de lo que hemos hecho.
¿Cómo se reparten las tareas? ¿Alguien trae una letra y todas construyen, o nacen de una improvisación (jam) grupal?
CT: Siempre es diferente, aunque tenemos períodos de composición, a veces decimos, “vamos a hacer un laboratorio”. Tras veces expresamos que tenemos inquietud en un tema y todas escribimos la letra y música y hasta que todas estamos de acuerdo, se asienta la canción.
ASG: También recuerdo que al principio, Caro proponía muchas técnicas de teatro aplicadas a la música para desbloquear la creatividad. Como ejercicios de escritura para lluvia de ideas.
NR: A veces de un jam salen ideas.
Desde su primer ensayo hasta hoy, ¿en qué sienten que han cambiado más como músicos y como amigas?
CT: Creo que lo que más ha evolucionado es la comunicación que hay entre nosotras, porque profundizas con base a como nos vamos conociendo más, eso es importante para la creatividad de la banda, estar en un entorno calmado y feliz es lo mejor, la base es la amistad.
ASG: Hemos aprendido a escucharnos y a ser intuitivas. Lo más importante es saber sobrellevar con paciencia los días no tan buenos. Nos ha tocado que las tres estamos en malos días, pero comenzamos a tocar y es catártico.
CT: También nos damos espacios, tenemos la libertad de expresar que no nos sentimos bien, o que estamos cansadas, no pasa mucho, pero si tratamos de comunicar abiertamente lo que nos ocurre.
ASG: Considero que también ha sido importante para la evolución confiar en lo que a cada una se le da mejor, dejar ser a esa persona en ese espacio, en ese rol y eso lo hace sentir más equilibrado.
¿Por qué esperaron cinco años para sacar otro disco?
CT: Se nos atravesó la pandemia y un divorcio de banda. Pero todo a llevado un ritmo natural, por sí solo.
ASG: Y durante este tiempo si estuvimos haciendo cosas, colaboraciones a distancia y un par de sencillos.
¿Qué artistas o movimientos (musicales, literarios o cinematográficos) son los pilares de su sonido actual?
CT: Sobre las letras casi siempre son muy personales.
ASG: Lútea en comparación con Orbitando, que ese si fue con base a un libro, de laboratorio; siento que Lútea fue esta experimentación de power trío, muy variado, unos fueron jams, otras fueron ejercicios como de escribirnos cartas entre nosotras. El Alquimista se la hicimos como una carta de amor a Neptuna. Justo ha sido una experimentación.
¿Hacen algún ritual antes de subir al escenario?
Nos damos tres nalgadas, una a cada una, para despertar.
Si Neptuna fuera una película, ¿quién la dirigiría?
ASG: Tarantino
CT: Alejandro Jodorowsky
NR: David Lynch
¿Qué canción ajena les hubiera gustado escribir a ustedes?
CT: I want you – The Beatles
ASG: Cantata de puentes amarillos – Luis Alberto Spinetta
¿Algo más que deseen agregar?
CT: Que apoyen la música local, tuvimos un evento en GDL y fue un poco decepcionante porque casi les tuvimos que rogar a nuestras amistades. Fuimos a Europa y sentimos que allá nos fue mejor.
