Dr. Strange en el Multiverso de la Locura

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«La Bruja Escarlata Dr. Strange 2 es precautoriamente terrorífica y desenfadada, con un poquito de corazón y atisbos de un alma que quedó sepultada bajo los escombros de las presiones de Disney y los fanáticos».

Una madre dolida busca la forma interdimensional de reunirse con sus hijos, un hechicero y una chica super poderosa interfieren con sus planes.

A estas alturas del mundo capitalista a nadie le resulta desconocido el Universo Cinematográfico Marvel (UCM). En la última década cada película se considera un evento pop que invade (literalmente) las salas de cine. Reseñas que parecen calcadas de la anterior las catalogan como: «la mejor hasta ahora», «refrescante», «divertida, divertida, divertida». Y no me rasgaré las vestiduras al decir que las películas de Marvel ya son su propio género y se amoldan a una formula probada, son como donas de Krispie Cream, sabemos a qué saben y aún así se nos antojan.

Pero Marvel y Disney, en su desesperada carrera por agradarle a todos, acusados de falta de diversidad y representación, recurrieron a personas creativas de renombre: la ganadora del Oscar Chloe Sao para Los Eternos y ahora a Sam Raimi para la secuela de Dr. Strange.

En ambos casos, los directores se han desviado de la formula y entregan películas que resultan interesantes y divisivas para los fans y la crítica.

Para este hombre que escribe la reseña, Dr. Strange 2 es más Wanda que cualquier otra cosa, precautoriamente terrorífica y desenfadada, con un poquito de corazón y atisbos de un alma que quedó sepultada bajo los escombros de las presiones de Disney y los fanáticos.

Foto: Marvel.

Lo bueno de Dr. Strange 2:

  • Es una historia contenida, que inicia y se resuelve en sí misma.
  • Hay una refrescante falta de solemnidad hacia varios personajes que hacen cameos.
  • Es irreverente, cuando puede.
  • Tiene una personalidad visual y tonal que por fin se sale del molde formuláico.
  • Xochil Gomez, como America Chavez es un gran acierto.
  • Elizabeth Olsen demuestra que es una estrella y lo cómoda que se siente explorando al personaje más memorable de su carrera.

Lo malo de Dr. Strange 2:

  • Debes tener conocimientos previos de por lo menos 5 películas y un show de televisión.
  • Es una historia muy simple y predecible.
  • La misma Bruja Escarlata es mi mayor problema. Ahora profundizo es esto:

Antes de que me salten a la yugular aclaro, yo disfruto mucho las historias de mujeres tomando control, elevando su poder y explotando en venganza.

Pero Marvel ha tenido un problema enorme del que se percató hasta casi 10 años después, más bien, las cifras de mercadotecnia se le hicieron notar: su audiencia principal no es el hombre blanco heterosexual que creía, sino todas las demás personas que no cabemos en esa clasificación. La exigencia del público cambió más rápido de lo que pudo adaptarse la progresión programada por Kevin Feige (el equivalente a las Moiras en el UCM). 

El resultado fue algo que los incels blancos rápidamente tacharon de representación forzada, falsa inclusión y demás tonterías, sólo porque veían hombres mirándose afectivamente, mujeres peleando juntas, mujeres de color siendo más badass que los protagonistas y que Scarlet Johansson no tuviera escote.

Y si bien, en la fantasía nada tiene que estar justificado, lo que sí se nota es la complacencia apresurada que Disney y Marvel quieren alcanzar y como trastabillan terriblemente en sus planes, no de hacernos sentir vistos y representados, sino ordeñar dinerito, que pues es lo que todos queremos: dinero.

Foto: Marvel.

En Endgame (el final de la saga original de super héroes) Wanda fue declarada el ser más poderoso del UCM y también la Capitana Marvel, pero de ella como Bruno, no hablamos, a pesar de esta declaración el guion exigió que Tony fuera el héroe.

¿Cómo resuelves el problema de la Bruja Escarlata? 

Ahora Wanda es el ser más poderoso de todos, capaz de cambiar al realidad a su antojo. Pero Houston, tenemos un problema, tienes una franquicia millonaria de historias que se deben alargar. ¿Qué haces con ella como guionista?, te acuerdas que es mujer y que la historia ha condenado a las mujeres poderosas, tachándolas de brujas, herejes, promiscuas, rebeldes, etc., sólo por ser más fuertes, inteligentes o dueñas de su cuerpo y así recurres al recurso tóxico más viejo del mundo: la mujer super poderosa se vuelve villana. ¡Un crimen! Si me lo preguntan.

Y sucede en Multiverso de la Locura, así como en Dark Phoenix, que canónicamente ambas son las más poderosas de todo el universo, y aunque el guionista nos deja saber que entiende el problema a través de Wanda, cuando ella le dice a Strange: «Rompes las reglas y eres un héroe, yo las rompo y soy la villana».

Foto: Marvel.

El juego sigue igual, una mujer super poderosa es inmediatamente un problema. Y a nosotros como público nos gusta verla masacrar y romper las reglas a diestra y siniestra, porque como Wanda, la audiencia que no es blanca heterosexual, es Wanda, luchando contra el enfermo status quo, y les damos la licencia de que eso esté oculto en el subtexto, pero al final, sin spoilers, ese status quo es salvado, todos volvemos al clóset o a las ruinas y el Dr. Strange gana.

Una cosa que debemos entender y exigir en las nuevas historias es que rescatar la existencia del mundo sin cambios es algo anticuado, el mundo, las historias, los héroes, necesitan cambiar, morir para renacer; el cambio es bueno y las películas de Marvel no parecen caminar hacia ese lado.

Calificación: 3 panditas rojos.

Texto: Peter Asley Solís.

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