Apenas con 15 años de edad apareció en escena el Hijo del Perro Aguayo, con sus botas al puro estilo de su padre y con esa furia que heredó a la perfección, pues literalmente se soltaba la correa y se volvía loco sobre el ring.


Apenas con 15 años de edad apareció en escena el Hijo del Perro Aguayo, con sus botas al puro estilo de su padre y con esa furia que heredó a la perfección, pues literalmente se soltaba la correa y se volvía loco sobre el ring.