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«El Depredador», tibio intento por renovar a un clásico

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El Depredador llega una vez más a la gran pantalla de la mano de Shane Black ¿Podrá este clásico hospedarse en las franquicias de acción más populares en un futuro?

«Ahora, los cazadores más letales del universo son más fuertes, más inteligentes y más mortíferos que nunca. Y sólo un equipo variopinto de ex soldados y una profesora de biología evolutiva podrán prevenir la extinción de la raza humana», esa es la premisa con la que podemos adentrarnos a la cuarta entrega de Depredador, un clásico del cine de acción nacido en los ochenta.

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Shane Black recupera el clásico del cine de terror y acción, Depredador, estrenada en 1987. Foto: cortesía de Fox.

«El Depredador en esta película es el más mortífero y espeluznante que jamás se haya hecho», aclara Shane Black, director y co guionista de la nueva entrega de la película y quien integró el reparto de la primera entrega en 1986 como Hawkings, un soldado de grandes gafas que acompañó a Arnold Schwarzenegger en la selva para combatir al mortífero extraterrestre cazador.

Black, también guionista de Arma letal, Mejor… imposible, El último boy scout o Iron Man 3 se perfilaba como un interesante elemento para dirigir El Depredador, película que a la postre coescribió.

30 años después de la primera y con la carta abierta para mostrar una renovación de un clásico que ya había sido vapuleado por malas secuelas, primero en 1990 (Depredador 2) y luego en 2010 (Depredadores), y mejor ya no hablemos de Alien vs Depredador, el filme sigue sin poder tener una continuidad decente en su universo.

Eso sí, no es necesario ver las películas anteriores para entender esta parte de la historia.

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El equipo de mercenarios encargado de pelear contra El Depredador. Foto: cortesía Fox.

«Queríamos hacer una fusión imperceptible de efectos especiales y visuales. Llevar al Depredador al siguiente nivel de mortalidad requería un cierto grado de gráficas por computadora, usadas de la mejor manera posible», explica Black a través de un comunicado de la productora.

Y es quizá este el punto más rescatable de El Depredador, el cual logra mostrar una evolución en el personaje (en toda la expresión de la palabra), así como dar pistas sobre la historia, esforzándose constantemente en allanar el camino para una posible franquicia a largo plazo.

Y aunque la taquilla fue «devorada» en su estreno en Estados Unidos y Canadá, como lo publicó la agencia de noticias AFP, la película que protagonizan Thomas Jane, Olivia Munn y Boyd Holbrook, peca de tener una historia endeble y un guion que se pierde en una maraña de argumentaciones que probablemente tengan sentido en futuras entregas, pero que no logran tener continuidad a lo largo del largometraje.

Mercenarios mal encarados, grandes secretos gubernamentales y gags cómicos son parte de la gastada ecuación cinematográfica de esta película, que en un intento por no repetirse olvida la quintaescencia del monstruo clásico de la cinematografía de acción: la sencillez de su actuar.

Se trata de una película entretenida que bien pudo hacerse más económica en la trama ¿Es necesario complicarlo todo para contar la historia de un cazador alienígena que odia a la humanidad?

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Olivia Moon protagoniza la cuarta entrega de Depredador. Foto: cortesía Fox

No todo está perdido

Pese a todo esto, El Depredador tiene aspectos positivos para tomar en cuenta. El primero de ellos es el cuidado visual del alienígena, que en comparación con otras películas, tiene una constante presencia en cuadro dando la oportunidad de verlo a detalle.

Por otra parte, la intención de recuperar a un clásico del cine de los ochenta tiene mucho valor en un momento donde la nostalgia por esa década se manifiesta en un montón de películas, series de televisión, cómics y discos.

Al respecto, Boyd Holbrook quien interpreta a Quinn McKenna, un comando militar de las Fuerzas Especiales convertido en mercenario, comenta, «El Depredador original fue legendario, así que es un honor y privilegio poder regresar con Shane treinta años después y reinventar esta cosa».

Y finalmente, la película cuenta con una versión en 3D muy bien aprovechada: naves espaciales, sangre alienígena, personajes nuevos y un buen número de referencias a la primera película darán un gran rato a los espectadores que disfrutan de la acción por montón.

Un buen regreso de este «Whoopi Goldberg espacial», no hay que pedirle más.

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