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La ira del hombre sin justicia divina

Película La ira de dios

En el filme argentino «La ira de Dios», un escritor consuma su venganza absoluta omitiendo los tiempos de Dios en sus planes.

Un famoso escritor vigilante de la fragilidad emocional de su esposa una bailarina retirada de ballet clásico, una dulce pero intensa pequeña que detona los explosivos de su mujer y el parecer insaciable instinto sexual contenido por su joven y bella asistente, dan paso a una sanguinaria cacería en contra de la familia de Luciana, triturar la propia mente de la joven y apropiarse de la vida de la hermana de su asistente, sin el peso de la justicia, ni del hombre, ni la de Dios.

Película La ira de Dios del director argentino Sebastián Schindel.

En el thriller psicológico «La ira de Dios», la vida de Luciana (Macarena Achaga) bien podría considerarse una verdadera pieza literaria digna de un relato similar al de los guiones adaptados del maestro Stephen King, una redactora auxiliar del afamado escritor argentino el novelista Kloster quien encarnado por el actor Diego Peretti encontró la tragedia familiar en su afán de convertirse en una profesional en el mundo de las letras, en la que Kloster justificó de venganza por su mujer e hija trágicamente en un deseo carnal por su becaria.

Un fallido intento de seducción del afamado escritor, una disputa judicial en tribunales y la notificación de dicho evento en los ojos de la frágil mujer de Kloster, inició la tormenta perfecta en la mente del novelista que al ver rota su familia, fraguó lenta y premeditadamente el desmembramiento de la familia de Luciana, así como poco a poco de la salud mental y emocional de Luciana, en la que el trabajo periodístico y judicial dieron cuenta de los hechos.

«La ira de Dios», disponible en Netflix, es un trabajo del director argentino Sebastián Schindel («Crímenes de familia», «El hijo»), que también coescribe el guion junto a Pablo Del Teso («La herencia», «Rooster’s Blood»), adaptando la novela «La muerte lenta de Luciana B.» de Guillermo Martínez.

Texto: Pablo Vázquez Rivera.

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