Mitch Grainger no necesita mucho más, el blues corre por sus venas y la propuesta nos remite al polvo y el whiskey de una barra de un bar; así como a las raíces del anhelado Mississippi.


Mitch Grainger no necesita mucho más, el blues corre por sus venas y la propuesta nos remite al polvo y el whiskey de una barra de un bar; así como a las raíces del anhelado Mississippi.