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El inusual protagónico de un veterano en el cine mexicano

En Cineurótica/Magazine

Héctor Bonilla de 77 años protagonizó ‘Un padre no tan padre’ junto a Benny Ibarra y Jackeline Bracamontes, un nuevo éxito taquillero del cine mexicano.

Acabo de ver en el cine la ópera prima del director Raúl Martínez, titulada ‘Un padre no tan padre’ y protagonizada por Héctor Bonilla (‘Una última y nos vamos’, ‘7:19’), un actor mexicano con más de cincuenta años de trayectoria que, hasta hace poco tiempo, había estado alejado del medio cinematográfico y se había enfocado en telenovelas y proyectos similares.

Un padre no tan padre
‘Un padre no tan padre’ llegó a cines mexicanos con 680 copias; se trató de uno de los estrenos más grandes de Cinépolis distribución en 2016.

La película narra la historia de Don Servando Villegas, un viejo gruñón y amargado que, debido a su mal comportamiento, es expulsado del asilo en donde reside y enviado a vivir con Fran, su hijo menor (Benny Ibarra), así como con la novia de este, su hijo y con todo un grupo de amigos de dicha familia que a Don Servando le resultará bastante… ecléctico.

Independiemente de la historia de ‘Un padre no tan padre’ (la cual aborda toda un serie de temas sociales bastante actual, sin perder el toque familiar), o la ejecución de la misma en cuestiones técnicas, lo que más llamó mi atención desde que vi el póster y los tráilers, fue el hecho de que el protagonista fuese un actor con una gran trayectoria y avanzada edad (Héctor Bonilla tiene 77 años), ya que este tipo de papeles no abundan en el cine mexicano actual, sino todo lo contrario. A saber: la película más reciente que recuerdo, protagonizada por un actor veterano, es ‘El estudiante’ (2009), con un excelente Jorge Lavat, quien falleciera tan sólo dos años después de su estreno.

Y es que en una actualidad en la cual las comedias románticas son las únicas que alcanzan el éxito en taquilla, contar una historia con fines comerciales que se aleje demasiado de dicho género no solamente resulta arriesgado, sino prácticamente imposible; así, películas protagonizadas por Martha Higareda, Karla Souza, Vadhir Derbez y Luis Gerardo Méndez, entre otros, son las que, cada vez con más frecuencia, aparecen en cartelera y recaban lo suficiente como para seguir produciendo más y más de lo mismo.

Ciertamente el cine mexicano se encuentra, al día de hoy, en un estado mucho más saludable que hace veinte o treinta años; sin embargo, es importante que las productoras nacionales tomen en cuenta este tipo de historias alternas, aún si el enfoque de las mismas requiere de un cambio en la publicidad o en el renombre que algunos de sus actores puedan tener.

No considero muy sabio el saturar a un público con la misma trama una y otra vez, pues eso sólo provocará que, de nueva cuenta, sea nuestra propia gente la que abandone las salas que apenas hace unos años se comenzaron a llenar.

Texto: Carlos A. Narvaez.

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