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Lo que nos provoca la FIL

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Cuando hablamos de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara tenemos que referirnos a las más de mil 900 editoriales de 44 países que la visitan año con año, cifras que crecen en cada edición.

Es imposible para cualquier lector en Jalisco llegar al mes de noviembre y no estar contando los días para la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), principalmente por la visita de los autores nacionales y extranjeros que vienen a presentar las obras literarias que ocuparán los primeros lugares de ventas y en algunos casos colapsarán los salones y pasillos de la Feria.

Otros esperamos este evento para gastar el dinero extra que hemos ahorrado mes con mes, con el fin de incrementar nuestro acervo a un precio accesible o que no implique pagar gastos de envío y quizá, si tenemos suerte, en los últimos días del evento logremos acaparar las ofertas que las editoriales ponen a nuestro alcance para evitar tener que cargar con los libros de vuelta a sus lugares de origen.

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Ecos de la FIL presentó a Élmer Mendoza en Centro Cultural Santa Cecilia. Foto: ©FIL/Gilberto Torres.

Pero para quienes no son lectores, la FIL es algo más que libros, primeramente les representa una oportunidad única para mejorar su economía, el uso de transporte de los turistas que viajan a esta ciudad aumenta durante este evento provocando una demanda creciente año con año que requiere un número mayor de vuelos, de viajes en automóviles de alquiler y transporte público. Es en este punto donde los beneficios de este evento internacional se dejan sentir en quienes vivimos en esta ciudad y que podemos ofrecer algún servicio.

Y no se limita a este rubro, impacta también provechosamente en las ramas de la hotelería donde el impacto es directo en relación a su ubicación con el sitio de exposiciones. Esto provoca que los hoteles contraten temporalmente a una cantidad mayor de personas para cubrir la demanda de cuartos noche que llega hasta 90% del total de habitaciones disponibles en la ciudad. Así mismo la industria de alimentos y gastronómica aumenta sus ventas al ofrecer a las más de 750 mil personas una variedad de opciones que dependerá del gusto y del presupuesto de cada visitante.

Pero el impacto no es solo en términos económicos, los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara y de ciudades cercanas al Occidente del país, se dan cita en la ciudad para disfrutar de los eventos culturales que se ofrecen de forma gratuita con motivo de esta Feria ofreciendo una oportunidad para la comunidad cultural.

Y es que para nadie es un secreto que este evento ha provocado entre otras cosas que las editoriales independientes que no han sido tomadas en cuenta (ya sea por el costo de exponer o por la indiferencia de los organizadores) ofrezcan simultáneamente un evento paralelo que ha logrado afianzarse entre el gusto de los lectores denominado La Otra FIL, este evento durante los últimos doce años en espacios culturales independientes como cafés, galerías y espacios multidisciplinarios favoreciendo no solo económicamente a estos sitios, sino que amplía la oferta cultural y promueve la formación de nuevos públicos girando en torno a los libros.

Así mismo, la comunidad cultural ha encontrado al público que no puede acceder a la FIL y por su parte ha aprovechado este evento para ofrecer durante este evento una agenda cultural que atraiga no sólo a los visitantes, sino que además tiene como objetivo crear alternativas culturales para los locales durante la Feria, entre las que se incluyen: funciones de teatro, conciertos, proyecciones de cine y exposiciones en los diferentes foros y sitios públicos de la ciudad.

Profesionales de los libros, trabajando en el Salón de Derechos. FIL 2015. Guadalajara, Jalisco 30 de noviembre del 2015. 29 Feria del libro en Guadalajara. :copyright:FotoFIL/Natalia Fregoso.
Profesionales de los libros en el Salón de Derechos. FIL 2015. Foto: ©FIL/Natalia Fregoso.

Es por todo lo anterior que cuando hablamos de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara tenemos que referirnos no solo a las más de mil 900 editoriales de 44 países que visitan Expo Guadalajara y sus cifras que crecen en cada edición. Debemos promover y apoyar que existan este tipo de eventos, que provocan que el mundo voltee a ver lo que estamos generando en materia cultural, que produzca algo más que un sinfín de me gustas o check in’s en quienes visitamos la feria; tenemos la obligación de lograr que realmente impacte en la economía de quienes trabajan alrededor de este evento y que podamos aumentar los más de 330 millones de dólares de derrama económica que genera cada año según las cifras oficiales; que nos estimule a acercarnos a la cultura no importa si tenemos interés o gusto por lo que sucede dentro de este encuentro literario.

Así que vamos a disfrutar de esta trigésima edición de la FIL Guadalajara y aprovechemos la oportunidad que nos brinda, ya sea para disfrutar de los libros y las actividades culturales sin perder de vista que también estamos provocando que la industria cultural genere un beneficio económico en los bolsillos de todos.

Texto: Leslye Reynoso Salazar y Francisco J. Díaz de León /@LeNousCultura.

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