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Mal de amores ¡Sexualidad sagrada!

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No se nos puede olvidar que individualidad no es estar solo, es saber compartir con tu pareja y respetar a tu pareja.

“Todo hombre y toda mujer deberían pensar
continuamente en esto: que la felicidad, y
me refiero a la que se conquista para sí,
es la ofrenda más bella y generosa”.
(ALAIN, 2003.)

Cuando pensamos en las relaciones de pareja nos imaginamos la vida de color rosa, flores, apapachos o quizá que el amor es lo más confuso que se ha visto sobre la tierra, a más de alguno le ha sucedido esta trama del amor, ha padecido por los desaires, celos o por los dulces besos que se reparten con amor, que elevan hasta el cielo y al final de una relación estos acaban por azotarnos en el suelo de la manera más vil, así es el amor, o al menos así es como se vive en México.

La sexualidad sagrada era utilizada por los faraones, reyes y gobernantes de las culturas más sabias para lograr conectar con la divinidad y elevar sus almas para convertirse en seres supremos.

No es difícil identificar cuando uno sufre por cuestiones de amor, a veces ni el tequila es tan amargo como el amor no correspondido, pero ¿por qué los mexicanos vivimos de esta manera el amor? ¿por qué nos es tan común “El mal de amores”?

Me pregunté tantas veces como pude y concluí dos cosas.  Uno: nuestra cultura es una cultura amante del amor, nos encanta el sentimiento, somos apasionados, cariñosos y nos gustan las conquistas, desde la películas de charros de la revolución enseñando como enamorar a una hembra y el comportamiento que debería de tener la dama en cuestión si quería dejarse ser seducida, hasta las novelas actuales, que han ido fabricando como “deben ser las formas de amor”.  Estas joyas televisivas nos han ido enajenando y nos hemos creído evidentemente historias que son sólo eso, ¡historias!

Creo que aquí radica una de las tantas razones por las cuales padecemos el mal de amor, nos hacemos expectativas basadas en una realidad inexistente, pensamos que el amor debe ser así como nos enseñaron nuestros tatarabuelos, no digo que la cultura mexicana sea mala, sino que nos enseñaron que el amor a la mexicana es así, bragado para ellos y dócil para ellas.  Salirse de esta línea acarrea muchos problemas y por tanto que las relaciones sean fallidas, que incrementen los divorcios, que las infidelidades estén al orden del día y que cada día exista más el miedo a enamorarse, a la entrega, al miedo a compartir. 

Mi segunda conclusión versa un poco en la ignorancia, los mexicanos ignoramos otras formas de ser en el amor, esta es otra razón por la cual “El mal de amores” tiene tantas víctimas.

Indagar sobre técnicas de amor en occidente quizá no sea tan común como las novelas y los charros, pero sí ha resultado apasionante, al menos para mí, porque me enfrenté con un reto increíble cuando se trata de comprender ¿qué es el amor?

Primero se debe de entender que lo que se busca no es tu media naranja, eso será una consecuencia de la exploración en la que te sumerjas, la búsqueda real es un”cuerpo en expansión”  o al menos eso propone el Tantra, una práctica milenaria que nos comparte Akbal Sandoval y que la mayoría de los mexicanos desconocemos.

Tantra
“Lo más importante en una relación de pareja es que ambos estén en constante crecimiento, por separado y juntos”, Akbal Sandoval. Foto: Facebook.

Bajo la premisa “Haz lo que quieras pero sin dañar a nada, ni a nadie” Akbal, terapeuta especializada en esta disciplina y certificada en cinco escuelas – Hemadri Ayurveda Centre, Bharat Heritage Services School, Wordl Health Ayurveda School, Om Shanti Om Yoga School y Agama Yoga School en Rishinikesh, India-, nos enseña la importancia que tiene el Tantra no solo para los mexicanos, sino para el mundo entero, ya que la palabra en sánscrito Tantra significa cuerpo en expansión y hace referencia a la unión con Dios.

Esta filosofía nos permite reconocernos como parte de “la Divinidad” y eso es algo que los mexicanos ignoramos, no nos asumimos como parte de la divinidad, veneramos la divinidad como si fuera algo independiente de nosotros mismos, a los mexicanos nos hace falta entender qué somos criaturas duales y que los “Arquetipos Shiva y Shakti” son una representación de nuestra propia conciencia, si comprendemos esto, no necesariamente tiene que haber “machos bragados” enamorando a una “dócil mujercita” al contrario habría hombres y mujeres compartiéndose, entregándose, porque estarían conscientes de que son una parte de la divinidad y la forma en la que se consuma esta cercanía con lo eterno es a través de la “Sexualidad Sagrada” es decir la sexualidad consciente.

Cualquier persona puede conectar con las dos formas de conciencia que existen, Shiva y Shakti, estos representantes de la energía sexual masculina y la femenina respectivamente, son el aspecto femenino que se encarna la conciencia emprendedora (el movimiento, la creatividad) por eso a las mujeres se les asocia a la energía de Shakti; y Shiva se manifiesta como la consciencia suprema, inmutable e inmóvil (como el padre) por eso se asocia a los hombres, esto no quiere decir que sean dos entidades diferentes, sino que son dos aspectos de la conciencia entrelazados en la que todos los seres vibramos.

Y… ¿esto cómo nos va a curar el mal de amores? Pues bien, precisamente eso es lo que Akbal Sandoval nos enseña, aprender a manejar nuestra energía sexual, equilibrar nuestro lado femenino y masculino puede ser una alternativa para aliviar el tan espantoso “mal de amores” que muchos sufrimos; una herramienta para practicar Tantra, técnica milenaria que es “El orgasmo” ¿se pone interesante verdad?

 Pero aquí manifiesto y concluyo con algo que versa en la ignorancia, desafortunadamente en México vemos la sexualidad con fines de procreación y no como un fin para alcanzar lo Divino, entendemos el orgasmo como parte del acto sexual intrascendente y no vemos el orgasmo como una herramienta espiritual, no solo ayuda para que el sexo sea placentero, sino que se torna una fuente de nutrición.

A diferencia de los mexicanos, los practicantes de las vías tántricas se alimentan mutuamente con la fuerza de la libido y el deseo, en el Tantra el sexo se vuelve una escalera que nos puede elevar a lo supremo, la energía sexual y los amantes se funden física y energéticamente en la sensación de la unidad y por si esto fuera poco, también promueve a la par la independencia del ser, el reconocimiento del otro tanto como otro, que tanta falta nos hace a los mexicanos.

No se nos puede olvidar que individualidad no es estar solo, es saber compartir con tu pareja y respetar a tu pareja, eso concreta que una pareja esté enamorada, pues siempre tendrán logros que compartir sintiéndose bien con uno mismo pues no hay vacíos que llenar, ese es el error más grande, llenar vacíos con la pareja ¡Cuando te conviertes en una pareja tántrica no llenas vacíos! te entregas tú, entregas felicidad, entregas totalidad. Por eso es importante que todo hombre y toda mujer piensen continuamente en esto: que la felicidad, y me refiero a la que se conquista para sí, es la ofrenda más bella y generosa que hay.

Texto: Blanca Castellanos.

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