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¿Acaso la cultura y el marketing pueden tener sus “queveres”?

En Magazine/Opinión

En el marketing cultural no podemos hablar de una sola táctica mercadológica, pues la diversidad cultural nos abre el ángulo de atención.

Marketing y cultura son quizás dos asuntos de cero compatibilidades entre estos dos ámbitos, pues existe en el imaginario colectivo, una imagen de la cultura como algo inmaculado, como una cuestión que sólo pertenece a seres “elevados” que poseen el intelecto y los conocimientos para su disfrute o también, se le asocia con la figura de lo bohemio.

marketing cultural
Se le ha puesto un estigma al marketing cuando ha querido relacionarse con la cultura.

Dicho de otro modo, la cultura vista desde una perspectiva elitista y discriminatoria, ha sido configurada por cierto sector como un fenómeno de marginación en el que sólo algunos pueden tener acceso a ella y que a lo largo del tiempo, y a partir de la instauración de ciertos modelos económicos como el capitalismo, se ha legitimado de esa manera; sin embargo, y dentro de un juego irónico, la diversidad, los derechos humanos y la democracia, propician que lo anterior sea una afirmación vaga e incorrecta. La cultura es algo que nos pertenece a todos por el simple hecho de que es tejida con las manos de quienes integran una comunidad o una sociedad.

Puede existir un gran número de factores que produzcan el fenómeno anteriormente mencionado, lo que es cierto es que debido a eso, se le ha puesto un estigma al marketing cuando ha querido relacionarse con la cultura pues hay un sentimiento de desconfianza en torno a éste porque se piensa que el marketing puede llegar a “prostituir” la cultura con la bandera del neoliberalismo por delante. No se descarta la probabilidad de que eso ocurra, pero en este texto se propone que se le dé un giro a esa visión y se emplee el marketing como un instrumento para que la cultura sea sembrada como un bien para la sociedad.

Quienes pertenecen al círculo de la difusión cultural como gestores, promotores, medios de comunicación y demás, deben tener en cuenta que el marketing es una herramienta que propicia el consumo cultural, que construye puentes para acercar los productores y sus productos culturales a sus públicos potenciales para que puedan transformarse en consumidores y por ende, se genere un bien cultural.

El marketing cultural puede llegar a formar públicos si se hace eficaz y efectivamente, también da acceso viable a diversos productos y servicios,  auxilia en la transformación paradigmática sobre concebir la cultura como una cuestión asociada con el tedio o aburrimiento. Las estrategias de marketing deben tomarse con seriedad, ingenio y creatividad considerando las características y necesidades del público y las propias del producto cultural. El análisis de la producción, la distribución y el consumo, nos permite alcanzar desde el marketing cultural, un adecuado panorama para seguir impulsando la cultura como un elemento esencial de desarrollo y  bienestar.

marketing cultural
El marketing es una herramienta que propicia el consumo cultural.

Una vez entendida la relación que tiene que consumarse entre la cultura y el marketing, también la revolución tecnológica impulsa otro cambio en la organización social de la cultura. Las tecnologías de la información y la comunicación son instrumentos con alto potencial para el posicionamiento de los productos y servicios culturales, permiten diversificar las propias estratégicas del marketing tradicional traducido en marketing digital, es decir, toda promoción de productos a través de los medios electrónicos que implican su colocación en internet, social media, teléfonos y dispositivos móviles, blogs, videoblogs, etcétera. La tecnología facilita, en cierta medida, la comunicación y la divulgación con mayor celeridad la diversa oferta cultural.

Se torna como una necesidad hacer una reflexión de los medios que se emplean para difundir determinadas manifestaciones culturales. Pensar en el público, analizar sus fortalezas y sus debilidades nos sitúan en el adecuado estudio de nuestros consumidores culturales y con ello, identificar cuáles son las adecuadas prácticas de la mercadotécnica que podemos crear, diseñar e implementar tanto tradicional como digital. No podemos hablar de una sola táctica mercadológica en materia de cultura, pues la diversidad cultural nos abre el ángulo de atención. Cada producto cultural, cada proyecto cultural, cada manifestación artística genera, por su  particularidad, sus propias tácticas de marketing  cultural.

Texto: Daniel Ramírez.

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